La firma de la norma técnica: el portillo ha sido para el populismo conservador

» Por José Pablo Alfaro López - Bachiller en Relaciones Internacionales, miembro de la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional

En los últimos días, el debate sobre el aborto terapéutico ha resaltado, ante la posibilidad de la firma por parte de Carlos Alvarado sobre la norma técnica que lo regularía. Con la moción presentada por la diputada Shirley Díaz en la Asamblea Legislativa, para evitar que el presidente firme dicho instrumento, queda demostrado una vez más, que el único portillo dado por la firma de esta norma es hacia la politiquería barata, el populismo, y el injusto desprestigio de movimientos que han aportado mucho a la sociedad costarricense, como los nacidos bajo la corriente feminista.

Resulta imprudente que algunas figuras, como la diputada Díaz, busquen sabotear la utilización de un instrumento técnico, cuya finalidad reside en proveer de criterios objetivos a las personas que deben realizar dicho procedimiento, de manera que la vida de la madre no se pierda ante ambigüedades que la ley no contempla. La norma no fue creada bajo ideologías, ni con un sentido partidista, sino que constituye una herramienta necesaria para la salud de las mujeres en el país.

La oposición, irónicamente, ni siquiera ha logrado mantener un debate técnico sobre la norma. Sus argumentos se basan en suposiciones, pues ni tan siquiera citan los puntos del documento que sustenten las afirmaciones vacías que tanto han vociferado. El debate se ha centrado en una riña entre conservadurismo y progresismo, cuando el tema trasciende esta pugna ideológica.

Peor aún, el abordaje irresponsable de este tema ha permitido que algunas personas ofendan y amenacen a quienes defendemos la norma. Curiosamente, llaman al diálogo mediante la utilización de calificativos como “asesinos y asesinas”, cuando la razón por la cual defendemos esta causa tiene que ver con la vida de la mujer, de su salud y su seguridad.

Así es como figuras, ejemplificadas en Brandon Toruño, vienen a asustarnos con la falacia del “feminismo radical”, resaltando a las mujeres que luchan por sus derechos como personas “histéricas” o “rancias”. Esto no es más que una imitación del conservadurismo el cual, hace unos años, advertía del “peligro” para el país de otorgar el derecho al voto a las mujeres. Hoy, encuentra un sector que aplaude estos discursos populistas; mañana, estaremos lamentando que la norma técnica haya tardado tanto en firmarse.

El presidente Carlos Alvarado tiene una deuda gigante con este tema, eligió los derechos de las mujeres como moneda de cambio para pactos políticos; porque como hombre nunca sufrirá una complicación en el embarazo, nunca necesitará de un instrumento técnico para que su vida se salve. A muchas mujeres sí les va a pasar, y el tiempo para salvar esas vidas se acaba. Don Carlos, ¡firme ya!

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