La diferencia entre disentir y discriminar

Es interesante tener claro que algunos diputados no tienen claro la diferencia entre disentir y discriminar.

En el tema del matrimonio igualitario existe una realidad que nadie puede negar, que hoy las parejas del mismo sexo no pueden casarse, como si pueden hacerlo las parejas heterosexuales, sobre el tema en las manifestaciones emitidas por el diputado Dragos Dolanescu Valenciano, menciona: “Costa Rica goza del privilegio de una sólida democracia centenaria”.

Lo que omite indicar el diputado es que no todos los ciudadanos tienen las mismas garantías en esa democracia.

Por lo tanto, disentir sobre un tema debería de ser cuando ambas partes están en igualdad de condiciones para tomar diferentes decisiones.

Es fácil justificar la discriminación con el discurso de la libertad de pensamiento o manifestación, pero sería interesante cuestionar que grupo como dice él, quiere imponer su pensamiento al otro.

La comunidad LBGTI no tiene el derecho al matrimonio civil igualitario, por lo cual no puede decidir libre y democráticamente si se puede casar o no.

Entonces con su actuar quien violenta la igualdad que establece nuestra Carta Magna en su artículo 33.

Sobre los argumentos esgrimidos por el diputado se debe tener claro que carecen de una racionalidad fácil de señalar.

Empecemos recordando que desde el año 2006 la Asamblea Legislativa ha tenido diferentes proyectos para el reconocimiento de una figura que regulara los derechos civiles de la población LBGTI en el país.

De esos proyectos ninguno llego al Plenario ni avanzó de una comisión especial, lo cual causo en gran parte, la línea de los fallos los criterios emitidos por la CIDH y la Sala Constitucional.

Pero seamos vehementes y olvidémonos del pasado y hablemos de esta Asamblea y no las pasadas.

Conocido el plazo perentorio establecido por el voto 2018-012782 emitido por la Sala Constitucional, en el cual se les daba 18 meses a los diputados actuales para aprobar una ley que regulara los derechos civiles de las parejas del mismo sexo.

Estos no actuaron y dejaron todo para el final, ahora preguntémonos la crisis de salud que esta viviendo el mundo en la actualidad fue conocida a partir de enero del presente año, es decir anterior a ese tiempo, los diputados tenían conocimiento del plazo perentorio dictado y sabían que tenían que actuar y no lo hicieron.

Si fuéramos muy puntuales con el tiempo, qué pasó con los 14 meses atrás, no existía la crisis y no existía alguna situación que detuviera el actuar de los diputados.

Diputado no hay nada más rico que poder disentir con una persona cuando ambas podemos tomar decisiones diferentes, pero eso no es la realidad actual del país ni del tema que usted quiere plantear.

Por otra parte, la diputada Nidia Céspedes, como gran discurso sale diciendo que “reprocha la intolerancia de las minorías”, pero la pregunta es quién es el verdadero intolerante y quién le prohíbe la posibilidad de decisión y ejercicio de un derecho civil a otro ciudadano.

En su opinión manifestada por este medio indica algo que se contrapone a su propio discurso: “En mi condición de diputada de la República seguiré haciendo uso de todas las herramientas que me otorga el Reglamento Legislativo para oponerme a las agendas que atenten contra la familia, el derecho de nacer y de vivir para todos por igual”, sobre estas manifestaciones entonces oponerse al matrimonio civil igualitario no es oponerse a que todos vivan por igual.

Es lamentable, pero el actuar de algunos diputados parece que se contrapone a sus propios discursos.

A veces uno se cuestiona si es que realmente saben sobre algunos temas o están mal asesorados.

El acto bochornoso ocurrido en la Asamblea Legislativa nos lleva a cuestionar, cual es el que falla en sus funciones, si el diputado por carecer de conocimiento o sus asesores que parecen desconoce la división de poderes y sus obligaciones como diputados.

El problema no es que pensemos diferente eso enriquece una sociedad, pero cuando no existe las mismas condiciones o posibilidades para ejercer un derecho no existe la posibilidad de disentir.

Es fácil camuflar la discriminación y más fácil es crear el odio dividiendo a la sociedad,

Parece que algunos diputados firman sin leer o se pasan de inteligentes ya que la moción presentada en su último párrafo presenta una trampa para los firmantes la cual indica: “efecto de que se amplíe el plazo a uno que sea razonable de acuerdo con la labor propia de la Asamblea Legislativa, y cuando mínimo en otro tanto de dieciocho meses contado a partir de la finalización de los efectos de esta pandemia provocada por el COVID-19”.

Sobre la anterior queda claro que están realizando una petitoria sin tiempo determinado, es decir tratan de inducir a los diputados que posiblemente son muy ignorantes o en el mejor de los casos mal asesorados, a firmar algo sin plazo fijo.

O es que los diputados saben cuándo y como terminara los efectos de la pandemia.

A todas luces el documento no es para pedir una ampliación sino impedir la entrada en rigor del matrimonio civil igualitario.

Es más fácil camuflar la discriminación que aceptar que sus actos están mal intencionados.

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