La cultura de la corrupción en Costa Rica

» Por Marisol Chévez Hidalgo - Licenciada en filosofía Universidad de Costa Rica

Qué pasa cuando en Costa Rica el Poder Judicial, frente al cual todos los costarricenses deberíamos de sentir respeto y amparo, aparece tomado por la corrupción, la cual se muestra institucionalizada y organizada en altos niveles y desde diferentes flancos de la sociedad.

De lo anterior, incluso no se escapan universidades estatales con sus respectivos jerarcas, que van de la mano con transgresores de todo tipo en una lista interminable de situaciones irregulares que cada día son denunciadas.

Pero lo más grave de todo, es que más allá del escarnio público que en su momento vivirán estos delincuentes de cuello blanco, la respuesta oficial en la mayoría de las instituciones es pura burocracia, la cual deja en un estado de indefensión a las víctimas que no posean los recursos suficientes para poder enfrentar este tipo de cultura de corrupción.

Por ejemplo, cuando el Fiscal General de la República Jorge Chavarría, es separado de su cargo por unos meses, mientras se le investiga por inducir a error a la Sala III, en cuanto al caso del cemento chino y el Magistrado Celso Gamboa es suspendido por posibles nexos en cuanto al tráfico de influencias en relación con el mismo tema. Y por su parte, varios diputados son investigados por cientos de llamadas con el importador de cemento, es imposible no afirmar que en Costa Rica está imperando una cultura de corrupción y pérdida de valores desde hace varias décadas.

Lo cual evidencia la cuota de responsabilidad que tienen las principales universidades de este país, en el sentido de que no están educando bien a sus futuros profesionales y menos aún, enseñándoles lo que realmente significa ser ética y moralmente responsables, dentro de la función pública y también fuera de esta.

Aunque sé que habrá personas que digan que los valores se aprenden desde casa en la infancia, pero este ejemplo no es aplicable aquí, porque no estamos hablando de jovencitos recién graduados del colegio, sino de adultos con años de experiencia en la administración de los poderes del estado.

Además, el incremento de la inversión extranjera, no solo obedece a las buenas relaciones que el país posee con otras naciones, las cuales han sido cosechadas a lo largo de varias administraciones. Sino también, a los buenos oficios de uno que otro expresidente de la república, en esta piñata de tráfico de influencias. Lo que en buen tico, obedece a la cultura del “Pura Vida,” porque gran parte de éste país se encuentra “for sale” a cambio de cemento de mala calidad.

Entonces, qué podemos hacer frente a tanto descaro e impunidad. Sin olvidar que estamos a puertas de las próximas elecciones para presidente, cuando don Luis Guillermo Solís deje su cargo y regrese a la Academia, la que posee también sus propios demonios.

¿Quién tomará el rumbo de éste país para ponerle fin a esta corrupción generalizada? .

Pues en este momento no hay opciones, más allá de un (PAC) que agoniza a más no poder. Un Movimiento Libertario, con su candidato cuestionado y fuera de juego. Alguno que otro leguleyo que anda por ahí haciéndose pasar por bueno. Una izquierda totalmente fraccionada a puertas adentro. Un bloque de evangélicos recalcitrantes que están tomando posición después de lavarse la cara sin Justo Orozco. Un (PUSC) que no ve la luz al final del túnel y un Liberación Nacional que se frota las manos frente a tanta corrupción de la cual también participa.

En conclusión, esta vez es necesario que realmente los costarricenses que no comulgan con ruedas de carreta, hagan más que pensar su voto, si es que votan, ya que la credibilidad de la urna electoral sigue estando en entredicho desde hace varias elecciones atrás, a pesar de la buena imagen que intenten proyectar desde el mal llamado Cuarto Poder de la República, esos que se esmeran en contar cada voto como si fuera el último…

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