
No se necesita una bola de cristal para predecir que el candidato perdedor de las próximas elecciones de Costa Rica, alegará que hubo un fraude electoral, siguiendo el mal ejemplo de muchos derrotados en las urnas. El hombre de la calle se pregunta cómo es posible que un candidato, profesional en medicina, haya podido anunciar tamañas barbaridades en su campaña.
En el exterior todos los que no son “Noruegos”, están seguros y esperan que Donald Trump, no termine su mandato, como es muy posible. Los que todavía creen que la luna es de queso aguardan la paz entre palestinos e israelíes, quienes; dicho sea de paso, son Semitas y por ende pertenecen a la misma etnia. Ojalá que el deporte pueda unir a los coreanos del Sur y del Nord, mientras que del doping de los atletas no le quita el sueño de expansión al ex KGB de Rusia.
En buen tico y en contra de los políticos, los cuales; asumen que los costarricenses son “tontiticos”, que desde luego no tienen un pelo; citamos con todo respeto, lo que en vida, expresó, el entrañable y muy valioso, Monseñor Román Arrieta, Arzobispo de Costa Rica: “¡Qué viva la pepa!”
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