
Hace un año exactamente Costa Rica estalló en júbilo, ganó Carlos Alvarado, o mejor aún, perdió Fabricio Alvarado y con ello, fue aparentemente derrotado un proyecto que amenazaba con destruir la democracia costarricense, ganó el amor decían prácticamente al unísono las redes sociales (confieso haber sido parte de tan iluso cantar), pues la teocracia que liderarían el “apóstol” Rony Chaves y sus corderos de Restauración Nacional había fracasado, ese día fuimos el país más feliz del mundo. Sin embargo, entre tanto alboroto que causó la discusión -necesaria- sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, se nos olvidaron otras cosas, nos distrajeron, y entre tantos salmos al amor el PAC logró que se olvidara casi por completo a su equipo económico, liderado por la socialcristiana Edna Camacho (hoy en día la coordinadora de la política económica del Gobierno), entre otras notables figuras de la derecha costarricense, entre ellas el mismísimo Rodolfo Piza quien ostenta un cargo nada despreciable, pues se encarga de las negociaciones con la Asamblea Legislativa, es decir, defiende los proyectos que presenta el Ejecutivo ante las diputadas y los diputados… con este panorama, algunos se atrevieron a llamar “comunista” al PAC, aunque, claro, esta es una muletilla que siempre se utiliza para insultar, aunque nadie se interesa en estudiar su significado. Eso sí, en la UCR se ofrecen escasos 5 cursos sobre esta temática e inmediatamente se convierte en un centro de adoctrinamiento del “socialismo criollo”.
Pero bueno, acá estamos un año después. El Gobierno de Carlos Alvarado enfrentó la huelga de trabajadoras y trabajadores más extensa en la historia local, ya que, en asuntos económicos es donde el PAC muestra su verdadera cara, la que afecta a las familias más pobres de este país, ya que, en alianza con los sectores más pudientes y simultáneamente más conservadores del país logró aprobar el denominado “Plan Fiscal” que, entre otras cosas, grava con impuestos a la educación superior pública y exonera a cooperativas y zonas francas, lo cual resulta por lo menos sospechoso si se trata de salvaguardar una economía que está a punto de desmoronarse, según cuenta la Ministra Rocío Aguilar, cual película de Hitchcok. Lo cierto es que durante los dos períodos del PAC los únicos que parecen estar en calma son los grupos empresariales, pues, el Presidente baila al son que estos toquen.
Durante el período de discusión del Proyecto de Ley para el Fortalecimiento de las Finanzas Públicas la palabra favorita de Alvarado fue “crisis” y, esto era cierto en buena medida, sin embargo, el clasismo valle centralista de nuestro Presidente no le ha permitido percatarse que una buena parte de la población costarricense ha vivido toda su historia en crisis. Quienes ganan el salario mínimo están en crisis, los miles y miles de desempleados en el país están en crisis, pero esa crisis no importa, porque además parece ser estéticamente bella. Me explico: en días recientes el economista Daniel Suchar publica en su página de facebook una imagen de un adulto mayor (en Guatemala) trabajando para la plataforma Uber Eats con el comentario “¡ESTAS SON GANAS DE VIVIR!” luego de ello dice “… y tanta ‘gente’ pidiendo en la calle”, además, muchos de los comentarios exaltan la “belleza” de un adulto mayor trabajando, independientemente de las -desconocidas- situaciones sociales y económicas que puedan haber detrás de la imagen. Para ponerles en contexto, Suchar es la misma persona que defendió la indefendible infografía que publicó la semana pasada el Diario la República donde se afirma que 1) los costarricenses necesitan al menos tres fuentes de ingresos para enfrentar sus gastos, entonces lo viable es 2) buscar un segundo empleo o 3) cuidar perros.
Este esfuerzo por tener dos empleos (lo cual evidentemente disminuye el tiempo de ocio necesario para todo ser humano) o salir a pasear perritos no se propone como chiste, pues, este es el tipo de razonamientos que defiende que “los pobres son pobres porque quieren” o que “de la crisis se sale trabajando”, lo cual es únicamente una apología del modo de producción (o sistema económico) que tiene a las personas sumidas en la miseria. Para los neoliberales, como quienes lideran el equipo económico del PAC, la pobreza es una decisión, por ello, han buscado todas las formas posibles de criminalizar la huelga, pues, reclamar “no va con los valores costarricenses”, en cambio, se pone como ejemplo a la mamá que tiene dos trabajos para mantener sola a cuatro hijos, o al señor de que no puede comer para que su familia lo haga, esa es la esencia de la expresión “de la crisis se sale trabajando”, ¡estos no pueden ser casos ejemplares!, ¿acaso no nos damos cuenta de que esto es romantizar la miseria? Un proyecto económico que se sostiene sobre la base de que “vivan siempre el trabajo y la paz”, es decir, que la gente trabaje calladita y en silencio para no tener que enviar los antimotines (como bien había dicho la ex Viceministra del Gobierno de Luis Guillermo Solís, Ana Gabriel Zúñiga “…PARA NOSOTROS SERÍA FACILÍSIMO MANDAR A LA POLICÍA Y QUE RECOJAN LOS CADÁVERES”), pues esa parece ser la lógica política del PAC ante cualquier reclamo ciudadano, pues, siguiendo esta misma lógica la Fuerza Pública ingresó el año pasado a la Universidad de Costa Rica para ejercer violencia contra estudiantes que se manifestaban en contra del “Plan Fiscal”.
Para concluir, me parece importante señalar que 1) no, no todos pueden ser empresarios o emprendedores en este país, que 2) no, no es bello que los adultos mayores -o niñas y niños- deban trabajar para dar sustento a sus hogares, 3) no, la solución a la pobreza no debería ser que las personas tengan dos trabajos, 4) no, de la crisis no se sale trabajando, pues existen personas que lo han hecho arduamente durante toda su vida y aún son pobres. Un sistema económico con estas condiciones debe considerarse fracasado, las políticas neoliberales han fracasado, pues, son los mismos representantes de los grupos económicamente poderosos quienes nos han dicho en el pasado que la aprobación de proyectos de interés fundamentalmente empresarial van a lograr que “quienes andan en bicicleta tendrán un BMW” como decía orgullosamente -palabras más, palabras menos- el tristemente célebre Óscar Arias durante su último Gobierno.
Ser pobre no es bello, precisamente por esto, es necesaria una política económica que se enfoque en los más pobres, de esta forma, quizás los representantes del Gobierno (como la diputada Paola Vega) algún día logren comprender que mientras muchas mujeres no pueden comprar un paquete de toallas sanitarias al mes, ellas y ellos incluyen “por error” las copas menstruales dentro de la canasta básica.
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