
La democracia es el peor sistema político diseñado por el hombre, a excepción de todos los demás
Winston Churchill
Primero aclararemos que se entiende por autoritarismo. Es una forma de gobierno que se caracteriza por concentrar el poder en una única persona o en muy pocas personas en donde las libertades individuales son extremadamente limitadas. Las políticas las dicta esa única persona y su pequeño círculo de poder, sin mucha o ninguna consulta o participación fuera de ese pequeño circulo de poder.
El mundo se está viendo sometido a una gran tensión entre las democracias, relacionadas principalmente con la civilización occidental y el resto del mundo no occidental. Muy posiblemente, la mejor definición de lo que es la civilización occidental es la que ha formulado el profesor Steven Kotkin de Princeton University: “Occidente es una serie de instituciones y valores. Occidente no es un lugar geográfico. Rusia es europea, pero no occidental. Japón es occidental, pero no europeo. ‘Occidental’ significa el respeto al estado de derecho, a la democracia, a la propiedad privada, a los mercados abiertos, respeto por el individuo, la diversidad, a la libertad de expresión y todas las demás libertades que disfrutamos, que a veces damos por sentadas”.
El progreso siempre ha surgido a partir de la libertad de las personas para decidir qué es lo que más los satisface en el campo profesional y en su espacio privado en general. Sin embargo, estas libertades no se cuidan solas, ya que suelen ser atacadas por numerosos autócratas, y aspirantes a autócratas, tal y como lo estamos viendo hoy en día en el mundo. Esas libertades deben ser no solo protegidas sino además estimuladas. Algunas veces deben limitarse cuando interfieren en el derecho de los demás a practicarlas. Se podría decir sin mucho temor a cometer un error, que el acceso a la justicia, la seguridad jurídica y ciudadana en general, la igualdad de oportunidades, el acceso a una buena educación y a servicios de salud de calidad, se encuentran entre las formas más eficaces de proteger los valores occidentales a los que se refiere el profesor Kotkin.
Sin lugar a dudas la pandemia, y ahora la guerra en Ucrania. ha sido caldo de cultivo para que, como lo dice claramente la prestigiosa organización internacional Freedorm House en su informe del año 2022, las democracias se encuentren bajo un ataque sin precedentes de las fuerzas del autoritarismo en todas las latitudes. Cabe notar que este ataque no distingue ideologías, ya que proviene tanto de la derecha, como es el caso de Estados Unidos (i.e. el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021) y de El Salvador, como de la izquierda en Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia; solo para citar algunos casos que nos son más cercanos.
Y para citar sistemas que atentan contra todas las libertades individuales, el mejor ejemplo es lo que sucede hoy en día en China. El gigante asiático ha mostrado en los últimos años, y se ha intensificado con la pandemia, una sofisticación nunca antes vista al implementar el autoritarismo digital como una forma de controlar a sus ciudadanos a través de la tecnología. Se estima que hay 600 millones de cámaras CCTV de monitoreo del sistema “Skynet” en China continental, cuatro veces la cantidad de cámaras de vigilancia en los Estados Unidos. Esto hace que prácticamente sea imposible hacer cualquier movimiento sin que el gobierno lo sepa. En base a la información que captura con este sistema de monitoreo, el gobierno chino ha desarrollado un sistema para conceder créditos sociales. Este sistema utiliza grandes bases de datos sobre las personas con el fin de promover el comportamiento ciudadano que el gobierno considera deseable. Por el buen comportamiento, los créditos se pueden cambiar por boletos de avión o de tren. Por el contrario, el mal comportamiento social es castigado con conexiones más lentas de internet o acceso a escuelas de menor nivel académico, Aquí el verdadero problema es que el gobierno chino, comunista y reconocidamente autoritario, es quien define que es un buen o mal comportamiento ciudadano.
Según Freedom House, 83 países en el año 2015 mejoraron las libertades de sus poblaciones y 52 retrocedieron. Esto comparado con el 2021 en donde solo 25 países mejoraron sus libertades ciudadanas, y la alarmante cifra de 60 países que empeoraron en sus libertades democráticas. Igualmente, Freedom House indica que 8 de cada 10 personas en el mundo viven en un país que no es libre o que es parcialmente libre.
Los países con la mayor libertad económica en el mundo según The Heritage Foundation son, de de la posición 1 a la 7: Singapur, Suiza, Irlanda, Nueva Zelanda, Luxemburgo, Taiwán y Estonia, en ese orden. En América Latina los países con mayor libertad económica son Chile (17), Uruguay (34), Perú (51), Costa Rica (55) y Panamá (56). Es claro que en América Latina hay aún mucho trabajo por hacer para mejorar la libertad económica, y así promover la prosperidad en la región. Definitivamente, incluyendo el caso de Costa Rica.
Llama la atención que Estados Unidos que se encuentre en la posición 25 con respecto a su libertad económica, Rusia es 113 y China 158. Según la clasificación que hace The Heritage Foundation, Estados Unidos es una economía Mayoritariamente Libre, Rusia es una economía Mayoritariamente No Libre y China es una economía Reprimida.
Es así como resulta realmente difícil de comprender como todavía existen países como Bolivia (169), Irán (170), Cuba (175), Venezuela (176) y Corea del Norte (177). Estos países que tienen la menor libertad económica en el mundo, continúan negándole las libertades básicas a sus ciudadanos haciendo caso omiso a la evidencia que indica categóricamente que a mayor libertad mayor prosperidad.
Finalmente, cabe destacar la advertencia de prestar especial atención, que hace The Heritage Foundation, a lo que pueda suceder y debido a acontecimientos recientes, en Chile, Irán, Irak, Myanmar, Nicaragua, Rusia, Sudán, Tailandia y Zambia. Estos países muestran una posibilidad, muy palpable, de un deterioro de las libertades económicas e individuales en el corto plazo. A esta lista habría que agregarle el caso de Colombia, donde la izquierda recientemente ha ganado las elecciones presidenciales.
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