Intereses de la deuda pública y remuneraciones consumen el gasto total del Gobierno

Las pocas y menores dificultades que tenemos como país, para salir adelante, sobre todo en aspectos económicos, son inclusive por falta de interés de nuestros gobernantes, por sobresalir sobre los otros países. Claro, también por la ausencia de planes de gobierno serios, aportados solo para cumplir con requisitos mínimos del TSE. De entrada, no necesitamos ninguna de las dos, ni más deuda pública barata ni más deuda pública cara. No más préstamos ni más impuestos para los costarricenses. Mejor, eficiencia y, más y mejores controles del gasto público. Ya tenemos demasiados gastos sin control: pensiones de lujo, salario escolar, privilegios de convenciones colectivas, repúblicas independientes, el FEES, caso cochinilla, caso diamante, la trocha, el cementazo, en fin.

Ahora que se ha puesto de moda, el cuento de que es mejor pedir perdón que pedir permiso, entonces es mejor ir a la segura. No es desconfianza, es precaución. En vez de compromisos difíciles y riesgosos de cumplir, a mediano y a largo plazo, mejor sólo cubrir las deudas año a año, con cumplimiento de compromisos, más fáciles de verificar, año a año. Se ha hablado de seis mil millones, de doce mil millones y de catorce mil millones de euros y de dólares. Del FMI, del BCIE, de cuanta institución financiera mundial existe. Demasiados miles de millones. Es más fácil decirlo, es más fácil pedirlos y hasta conseguirlos. Lo difícil es hacer un buen uso de esos miles de millones y más difícil aún, pagarlos, aunque los tendrán que pagar otras generaciones.

Lo grave de la deuda pública es que los préstamos los piden unos, los gastan otros, pero, terminamos pagándolos todos los demás. En estos tiempos de tanta y tanta información actualizada y de fácil acceso, acerca de problemas y soluciones de muchos países, de hasta fuentes internacionales, como la CEPAL y muchas más, no hay excusa para que nuestros gobiernos de turno pasen su período, en modo ignorar.

Se puede exportar mucho más, se puede importar mucho menos, se pueden desarrollar muchas más actividades de investigación, se puede conseguir que el gasto y las inversiones tengan mucho más control, básicamente para evitar el despilfarro y la corrupción, se puede lograr que los tres poderes del Estado así como todas las instituciones públicas por fin, funcionen con eficiencia y, en fin, se puede lograr, todo lo que sea mucho más positivo para el país.

Todo esto, tratando de olvidar los orígenes de todos los problemas actuales, si éstos no ayudan ni para coger impulso, para pensar solamente en las soluciones. Tratando de olvidar también, o por lo menos de hacer a un lado, lo difícil de las situaciones actuales, básicamente, porque son consecuencia de hechos pasados y porque normalmente hay muchos intereses de por medio, de muchas personas y de muchos grupos económicos. Sería menos difícil, por lo menos para Costa Rica, si los planes de gobierno que como requisito electoral mínimo del TSE, estuvieran siendo analizados y actualizados permanentemente, por todas las estructuras de los partidos políticos correspondientes.

Somos una maravilla de democracia. Tenemos nuestra democracia a la tica. La democracia del pura vida. Es una marca país. Una democracia de exportación. Sin embargo, ya le encontramos un pequeño defecto: tenemos ineficiencia en los 3 Poderes de la República. Claro, con 200 años de antigüedad, puede ser que ya llegamos a la edad de los nuncas. Pero, no hay problema, también tenemos 200 años de experiencia. La solución es muy sencilla. Solo requerimos que las instituciones públicas hagan por fin, todo lo que se supone tienen que hacer: Que la Contraloría controle, que la Defensoría nos defienda, que la CCSS y el Poder Judicial bajen a niveles razonables las listas de espera en atención de pacientes y resolución de casos judiciales en trámite, que la prioridad en nuestra educación pública, sea la primaria y la secundaria, en fin, que cada institución pública haga bien su parte del trabajo.

Para eso, solo necesitamos que por fin, todas las auditorías internas, contralorías y demás instituciones encargadas del control de los ingresos y del gasto públicos, por fin recuerden que su trabajo es muy importante para Costa Rica, aunque sus salarios y privilegios sean pagados por cada institución pública, su deber inicial y final es por Costa Rica, porque de lo contrario, nunca van a alcanzar ni más impuestos ni más deuda pública para cubrir tantas y tantas fugas de los gastos y los ingresos, por todas partes, de nuestros gobiernos de turno. Pero es que el gobierno de turno no es solo el nuevo presidente, todos los partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa son también parte del nuevo gobierno de turno.

Claro que el cuarto poder en las democracias, el periodismo, ha tratado de hacer su parte. Pero ahora hemos podido ver este cuarto poder ampliado, con la participación de más y más costarricenses, por medio de todas las redes sociales. Vamos lento pero vamos bien. Y para el cortísimo plazo, necesitamos que el TSE y la Sala IV, mejoren y actualicen todos los procesos electorales y la redacción e interpretación única y correctas de todo el articulado de nuestra Constitución Política. Eso ayudará mucho a disminuir el abstencionismo.

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