ESENCIA - COLUMNA DE OPINIÓN

¡Indignación!

Los hechos divulgados esta semana, acaecidos en un comercio capitalino, golpearon emocionalmente al ciudadano costarricense detonando reacciones de absoluto repudio.

La RAE define indignación así: “Sentimiento de intenso enfado que provoca un acto que se considera injusto, ofensivo o perjudicial”.

No podemos dejar de manifestar nuestra opinión, después de conocer y ver los “vídeos” difundidos en redes sociales y en los medios de comunicación. ¡La dignidad del ser humano se respeta!

La “golpiza” recibida por dos colaboradoras en una tienda de ropa muy conocida, por un acto de presunto robo que al final se comprobó que no fue así; destapa lo que parece ser un secreto a voces: “estamos experimentado la instauración de detestables actos de esclavitud y violencia laboral, que son característicos de países con la arraigada costumbre de violar los derechos humanos”.

Este lamentable hecho debemos de “aprovecharlo” para levantar nuestra voz y solidarizarnos con aquellos que viven la explotación laboral (sector público y/o privado) en nuestro país desde hace muchos años. La realidad también presenta un escenario penoso, donde algunos actores son compatriotas que “están muy lejos de ser angelitos”. Debemos con carácter de urgencia autoevaluarnos.

Independientemente de la nacionalidad, los empresarios que Costa Rica recibe y les brinda espacio para desarrollar sus negocios, colaborando en la lucha por disminuir el desempleo y fortalecer nuestra economía; deben de conocer y entender, que una característica de esta tierra bendita es el respeto a las leyes que protegen al trabajador. Inevitable aquí recordar los derechos que disfrutamos como sociedad, amparados en las Garantía Sociales establecidas constitucionalmente desde los años 40.

¿Quiénes son los dueños de la empresa dónde se suscitaron las agresiones? ¿Por qué autoridades indicaron en medios de comunicación, que en este lugar son recurrentes actos como los denunciados y no informan si han procedido con sanciones?

Cabe destacar que también circula un nuevo “vídeo”, en este caso un hombre es la víctima. Costa Rica espera, lo antes posible, una investigación seria con resultados y consecuencias judiciales.

Entre las irregularidades detectadas en una visita reciente al comercio en cuestión por funcionarios del MTSS y divulgadas por su viceministro el señor Walter Villalobos, sobresalen las siguientes: “no pagan salario mínimo, no pagan horas extra, contratación de menores de edad y el no otorgamiento de los tiempos de descanso necesarios”. Pregunto, ¿ha sufrido usted estimado lector o conoce a alguien que experimentara alguna irregularidad similar a las denunciadas, en un comercio de empresarios costarricenses? Sería interesante conocer, por ejemplo, los estudios y auditorías realizadas por la CCSS en estos casos, para comprobar el buen desempeño y cumplimiento con las responsabilidades de la seguridad social de todas las empresas de capital extranjero y nacional, y no limitarnos a la simple consulta en la “web oficial” en el espacio de “patrono al día”.

Las historias narradas por hermanos costarricenses que han sufrido actos similares (sin los extremos brutales de los casos que comentamos) de explotación, no están muy lejos de las experiencias de ciudadanos nicaragüenses que conviven en nuestro país desde tiempo atrás.

Sin duda alguna, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, las autoridades locales dónde estos establecimientos operan y toda aquella institución que tenga responsabilidad de garantizar el correcto funcionamiento de estas empresas, están “obligadas a ofrecer explicaciones” a la opinión pública del por qué no se detectaron anomalías antes. Y, si se detectó alguna y hubo sanciones, reitero, que se divulguen y detallen acorde con nuestro marco jurídico.

Insistimos, hay que reflexionar, revisar procedimientos, asumir responsabilidades y no seguir callando las consecuencias de la explotación laboral en nuestro país. Tenemos una historia de respaldo a los derechos fundamentales del ser humano, que no debe ser pisoteada “por filibusteros modernos” que se aprovechan de la necesidad de los más oprimidos.

Los costarricenses nos distinguimos por nuestra solidaridad y respeto a la dignidad del individuo. Tristemente, también esta semana, fuimos informados de un zafarrancho” en el bello cantón de Pérez Zeledón, dónde se vieron involucrados ciudadanos venezolanos. ¿Debe Costa Rica cerrar fronteras ante la oleada de estos inmigrantes? ¿Llegará a oídos de los grandes países el vehemente mensaje del presidente Chaves solicitando ayuda a los Organismos Internacionales? ¿Estamos sujetos a continuar siendo víctimas del hampa, ahora con otros posibles actores? De lo anterior, y más hablaremos la próxima semana, Dios primero.

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Sobre el autor:

El autor es Licenciado en Relaciones Internacionales. Asesor Legislativo, analista político internacional. Además elabora procesos de capacitación política, desarrollo comunal y administración. maumazu208@gmail.com.

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