IA en acción: del lenguaje a la ejecución

» Por Raimundo Mujica - Country Manager Moov Media Group Costa Rica

Durante los últimos años, la inteligencia artificial (IA) se volvió protagonista gracias a los avances en modelos de lenguaje entrenados con grandes volúmenes de datos. Estas tecnologías demostraron que podían generar textos coherentes, resumir información, clasificar contenidos o apoyar tareas cognitivas con una eficiencia notable. Sin embargo, ese nivel de desarrollo ya no es suficiente para las necesidades actuales de las organizaciones. Hoy, el desafío es otro: que la inteligencia artificial no se limite a generar respuestas, sino que opere directamente dentro de los procesos del negocio.

El punto de inflexión que estamos viviendo no es semántico, es operativo. Las organizaciones han empezado a entender que el verdadero valor de la IA está en los procesos que es capaz de ejecutar. En ese contexto emergen con fuerza los llamados agentes verticales. Estos son sistemas diseñados para tareas específicas, conectados a datos, reglas y plataformas concretas, con capacidad de actuar de forma autónoma dentro de flujos reales.

Aquí es donde aparece la principal diferencia estratégica. Mientras los modelos de lenguaje generativos permiten automatizar alrededor de un 20% de las tareas, los agentes verticales bien integrados pueden llegar a cubrir hasta un 60% de los flujos operativos en determinadas funciones. No es una mejora incremental, es un cambio de escala. Pasamos de asistir personas a operar procesos.

Sin embargo, muchas organizaciones siguen abordando esta transición de manera equivocada. Se concentran en la herramienta, pero no en el proceso. Buscan soluciones genéricas para problemas estructurales y esperan resultados transformadores sin rediseñar cómo trabajan. El resultado suele ser el mismo, pilotos que no escalan y proyectos de IA que no impactan en las métricas.

El verdadero valor de los agentes verticales aparece cuando se entiende que no son un “complemento tecnológico”, sino una nueva capa operativa. Exigen decisiones difíciles como estandarizar flujos, definir reglas claras, aceptar que ciertas decisiones rutinarias deben ser automatizadas. No es solo un desafío técnico, es un desafío de gestión.

Este enfoque cobra especial relevancia en economías abiertas y orientadas a servicios, como la costarricense, donde la eficiencia operativa y la capacidad de escalar sin aumentar proporcionalmente los costos son claves para competir. En ese contexto, los agentes verticales no representan una promesa futurista, sino una ventaja concreta para sostener el crecimiento y la productividad.

La discusión, entonces, no debería centrarse en si una organización “usa IA” o no. Esa pregunta ya quedó atrás. La pregunta relevante hoy es qué procesos están siendo realmente operados por IA y cuáles son sus impactos en productividad, costos y calidad.

En definitiva, el diferencial competitivo de esta nueva etapa no estará en quién tenga el sistema más sofisticado, sino en quién logre integrar la inteligencia artificial al corazón del negocio. Porque el verdadero salto no ocurre cuando la IA se incorpora a la empresa, sino cuando transforma la manera en que el trabajo se organiza, se decide y se ejecuta.

En Moov Media Group entendemos este cambio no como una tendencia tecnológica, sino como una evolución natural del crecimiento empresarial. Por eso, dentro de nuestro ecosistema de servicios, diseñamos y construimos agentes verticales adaptados a las necesidades específicas de cada cliente: desde marketing y ventas, hasta operaciones, atención al cliente y gestión de datos. No trabajamos con soluciones genéricas, sino con arquitecturas de IA pensadas para integrarse a los procesos reales del negocio, conectadas a sus plataformas, reglas y objetivos de performance.

Nuestro enfoque parte siempre del mismo principio: antes de automatizar, hay que entender el proceso; antes de escalar, hay que ordenar. A partir de ahí, desarrollamos agentes que no solo responden, sino que ejecutan, miden impacto y evolucionan con la organización. En un escenario donde la eficiencia y la velocidad definen la competitividad, construir inteligencia artificial vertical, accionable y alineada al negocio ya no es una opción diferenciadora, es una condición para crecer de forma sostenible.

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