
Felicitar a todas las instituciones y a los ciudadanos quienes en una forma abnegada, tesonera y eficiente han prestado auxilio a los damnificados, es una obligación ineludible y oportuna; no obstante, frente a los embates de la natura que no respeta a nadie, hay que preocuparse del futuro de Costa Rica, donde la casi totalidad de la infraestructura vial, necesita con urgencia una reconstrucción completa, sólida y duradera con el fin de enfrentar a todos los desastres habidos y por haber; adecuándolo a las circunstancias.
No podemos prescindir de los políticos y de sus programas de gobierno, eternos, hipotéticos y altisonantes, valga la redundancia; enemigos del padre de Zeus, el “señor” Cronos. Desde ahora, está en las manos del actual señor presidente de la República, cuya honestidad está a toda prueba, dar inicio a un plan de reconstrucción de todo el territorio nacional, poniendo en un segundo plano, todos los demás problemas y escándalos que alimentan la opinión pública y los medios de comunicación; no es una tarea sencilla, pero puede ser una realidad, cundo se quiere al país y; agregamos y enfatizamos de que necesita tener seguimiento en el próximo gobierno, sea cual fuere el presidente electo, quien deberá olvidar su “Ego”, el partidismo, la burocracia y dedicarse por completo a la reconstrucción eficaz de Costa Rica.
En cuanto a los ciudadanos, se debe hacer una campaña de concientización para dejar de botar la basura en las calles y los ríos y; no permitir construcciones en las márgenes de los ríos y predios que son vulnerables a deslizamientos.
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