Hablemos de realidades

En estas semanas se ha intensificado el debate sobre el tema de la reforma a la Ley de Armas y Explosivos, debate en el cual han salido algunos actores a escena que parece estar muy desconectados de las realidades que vive nuestro país en este tema.

REALIDAD #1. Nuestro país está sumido en una ola de violencia como nunca hemos visto, y negarlo no ayuda en nada. En estos momentos estamos a la puerta de una Reforma a la Ley de Armas y Explosivos en nuestra Asamblea Legislativa, una reforma que es realmente necesaria, y sin embargo, la realidad es que esta no es una reforma que se esté haciendo de la manera correcta. Sobre la mesa nuestros diputados tienen dos proyectos de ley (20508/20509) que algunos diputados y el Ministerio de Seguridad Pública venden como la solución a esta ola de crimen que nos aqueja, a la vez que al pueblo se le esconden un sin fin de problemas que estos proyectos acarrean.  Los portadores somos los primeros en apoyar el endurecimiento de leyes para quienes cometan delitos con armas de fuego, que hoy por hoy, como todo sabemos, esas leyes son de chiste, y no de chiste que haga gracia. Lo complicado del asunto es que estos proyectos no están diseñados para realmente atacar la problemática del país, no están diseñados para detener la inundación de armas que entran como confites por nuestras fronteras, ni para evitar que el narco siga tiñendo nuestros barrios de sangre. Por el contrario, están diseñados para limitar al ciudadano que invierte tiempo y dinero para poder estar dentro de lo que la ley exige. Nos venden la idea de que estos proyectos de ley serán la ´pomada canaria´ pero omiten de forma estratégica que están plagados de errores (y horrores) técnicos y vacíos legales que a un futuro muy corto van a representar problemas al país en materia legal, fiscal y de seguridad. REALIDAD #2 El debate de las 3 armas o 1 arma es un debate realmente sin sentido. Los medios de prensa se han enfrascado este punto obviando el resto de los proyectos y sus errores. El ministro Soto había brindado a la Comisión de Seguridad y Narcotráfico un reporte con el desglose de la tenencia de armas en el país, 76% de los propietarios de armas solo tienen UNA, 16% tienen dos y solo un 5% tienen tres (el porcentaje restante tienen cuatro o más armas). Después de haber votado la Comisión mantener el número de armas en 3 el señor ministro declara a medios de prensa que, sin aprobarse la medida de reducción, no puede hacer su trabajo. Eso hay que analizarlo. Al día de hoy solo 5% de los portadores tienen 3 armas, lo cual está permitido por una ley que tiene 23 años de vigencia. Si esa ¨permisividad¨ realmente fuera lo que está causando el problema que vive nuestro país, ese porcentaje de personas que tienen 3 armas sería mucho más elevado. Si la tasa de homicidios y violencia obedece a que el ciudadano pueda optar por tener tres armas, y mientras ese sea el caso nuestro Ministro de Seguridad no puede hacer su trabajo, básicamente le están achacando el problema de inseguridad que vivimos al 5% de los portadores legales de armas.  La realidad es que la tenencia de 3 armas no ha sido nunca, NO ES ahorita, ni será a futuro un problema para el M.S.P. ¿Por qué? Sencillo, estamos hablando de compra de armas por medios legales, y obtener tres armas no es algo al alcance de todas las personas. Si tener una es caro, tener tres es… pues sí, tres veces más caro. Pero entonces si casi nadie tiene tres, ¿qué importa que se limite la cantidad permitida? Sucede que la limitación, aparte de no ayudar en nada al país, únicamente estaría limitando la libertad de las personas, si yo quiero tener tres casas y tengo los medios para adquirirlas legalmente, nadie debería limitarme hacerlo, si puedo tener tres carros y pago todos los derechos de circulación, tengo mi licencia al día, y soy responsable en mi deber como conductor, no debería nadie impedírmelo.   

REALIDAD #3. El Estado no puede garantizar su seguridad ni la de su familia. Salvo que sea usted una persona prominente de nuestra clase política no tendrá usted ni los suyos una escolta armada las 24 horas del día. La realidad es que nuestra policía no puede estar en todo lugar siempre, ninguna policía del mundo realmente funciona así, ellos llegan después, llegan a tomar reportes y a realizar investigaciones.  A nuestros organismos policiales los respeto profundamente y admiro el sacrificio que hacen en su labor. Sin embargo, aunque nuestro país tiene un presupuesto mayor en materia de seguridad que otros países con fuerzas militares, nuestros policías no cuentan con los recursos necesarios para enfrentar solos esta lucha contra la delincuencia.  Se ha detenido usted a pensar ¿Cuál es el tiempo de respuesta de una unidad policial por medio de una llamada al 911?  ¿Está usted dispuesto a poner su vida o la de un ser querido en riesgo a la espera de esa respuesta?  REALIDAD #4. El criminal no conoce de leyes. La misma definición de un criminal es esa, alguien que actúa fuera de la ley. ¿Por qué entonces enfocar esfuerzos en restringir y limitar a quienes sí respetan la ley?  El delincuente no se presenta a que le tomen sus huellas dactilares para tramitar un permiso de armas. Un sicario no espera un mes o dos meses mientras el gobierno tramite su permiso para compra de arma. Los narcos no realizan pruebas de aptitud psicológica para determinar si son aptos o no para portar armas. La ciudadanía en general desconoce el proceso que conlleva una compra de arma por medios legales. Es un proceso lento y caro, proceso que solo por esas características hacen desistir a muchos de adquirir un arma. Así que quienes pasan por todos esos trámites que pide nuestro gobierno es porque tienen toda la intención de estar dentro de la ley, limitar a estos no soluciona ni logra nada más que limitar la libertad del ciudadano honesto y a la vez restar aliados a nuestros cuerpos policiales en esta lucha contra la delincuencia.

¿Si usted se pregunta y este bombeta quién es? Fijo tiene un negocio de armas o algo¨, pues no, no tengo ningún interés de por medio en este tema más que el de poder proteger mi vida y la de mi familia. Soy únicamente un ciudadano de a pie, como usted. Uno más de los muchos que vivimos constantemente preocupados cuando salimos a la calle, los que vivimos preocupados por nuestras familias, los que nos encerramos en nuestras casas detrás de rejas como si fuéramos nosotros los delincuentes. Sobra decir que también soy un portador legal.  A nuestros diputados solo queda pedirles, reformemos la Ley de Armas y Explosivos, pero ¡Hagámoslo bien!

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.

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