
Todas las proclamas en la víspera de las próximas elecciones rebosan de rostros angelicales y de buenas intenciones, que no convencen a nadie por carecer de “¿cómo solucionar los sempiternos problemas del país? por consiguiente; ni las acusaciones, a veces justas; resuelven los entuertos, si el denunciante no proporciona el remedio pertinente, por tanto; es tiempo y dinero perdidos, de una campaña quimérica.
Siguiendo en el tema; en lo referente a la escogencia de un candidato a presidente de la República, abordamos el dilema muy controversial en todo el mundo o casi, de la reelección; a manera de ejemplo, un hipotético presidente honesto que quiera de verdad a su pueblo, a sabiendas de que podría ser reelegido, tratará por todos los medios decentes; de gobernar a cabalidad y terminar, porque tendrá tiempo; las obras ya iniciadas en su próximo mandato, de lo contrario: “El pueblo os lo demandará”, en buen tico no volverá a elegirlo.
Las madres y los padres de la patria aunque que sean elegidos sin alternativa, es decir, siempre, si no son mayoría afín al partido del presidente, no podrán cooperar para un posible éxito del gobierno.
Sin embargo, la democracia es el sistema que todos debemos fortalecer y hacer las reformas que sean necesarias.
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