Gobernar no es difícil. Lo difícil es tener eficiencia y buenos controles. Es obvio que necesitamos a los 3 poderes de la República más ubicados con la realidad nacional y en beneficio de todos los costarricenses. El poder ejecutivo no está exento de responsabilidad en todos los problemas nacionales. Está claro que la imperfección de nuestras leyes obviamente procede de la obvia imperfección de los legisladores que humildemente elegimos cada 4 años. No puede pretenderse que leyes perfectas sean el resultado de esos nuestros legisladores de turno. Diputados nuevos unos y repitentes otros, pero primeramente elegidos internamente en cada partido político por unas cuantas decenas de sus partidarios y familiares, antes de que todos los demás costarricenses podamos votar por alguno o por ninguno de ellos. El Tribunal Supremo de Elecciones debería exigir más y mejores requisitos a los partidos para seleccionar mejor a sus candidatos a presidentes y a sus candidatos a diputados. Al final del día, son diputados escogidos por los partidos pero terminan siendo padres de la Patria. Casi nada. Está claro que es demasiado peligroso darle mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa a cualquiera y por eso, mejor, a ningún partido político. No hemos necesitado elegir mayorías legislativas para tener malos gobiernos. El quiebre del voto que hacemos tradicionalmente los costarricenses, con la sabiduría de los ticos, es porque no confiamos en nuestros gobernantes y en los 3 poderes deben conseguir las mayorías necesarias mediante acuerdos entre todos los diversos partidos políticos. También todo eso forma parte de nuestra democracia del pura vida.
Con eficiencia y buenos controles en todas las instituciones públicas y en los 3 Poderes de la República, nos beneficiamos todos los costarricenses. Sin eficiencia y sin buenos controles, se benefician unos pocos en detrimento de la gran mayoría de costarricenses. Para eso es un cambio de gobierno. Hay que hacer lo que hay que hacer. No puede ser que todas las sanciones que hay que ejecutar para defender al Estado y por ende a sus habitantes, a todos los demás costarricenses, tarden años y años y hasta prescriben: la trocha, el cementazo, el caso cochinilla, el caso diamante, ahora en este gobierno el caso barrenador y otros casos, los privilegios de las convenciones colectivas del sector público, el combustible de los diputados y otros funcionarios públicos, las pensiones de lujo, los pagos de más dizque por errores en las planillas del ministerio de educación y otras instituciones públicas, las repúblicas independientes, el abandono de la educación pública primaria y secundaria por privilegiar al FEES, carreteras y hospitales en lento proceso, en fin. La eficiencia es el motor del mundo. Está claro que para las próximas elecciones solo necesitamos mucha más capacidad para administrar y gobernar, sin insultos ni odios ni violencia. Si se puede administrar y gobernar para todos los costarricenses. Para seguir disfrutando de nuestra democracia única y original, de nuestra democracia del pura vida.
En estos tiempos de altísima desinformación también son necesarios los debates entre los candidatos a diputados, por lo menos, para votar con conocimiento y no por paquete como todas las elecciones anteriores o como tico básico en las últimas elecciones, por lo menos para elegir los primeros lugares de cada provincia. Recordemos que mientras que el presidente se elige básicamente por su nombre y apellidos, de previo a debates y con base en la totalidad de los votos emitidos en todo el país, los diputados por el contrario se escogen por provincia, sin importar el nombre y apellidos, en el orden en que cada partido lo decidió y se lo comunicó como requisito al TSE y se eligen según la cantidad de votos obtenidos por cada partido en cada provincia y por una aplicación final de cocientes y otros tecnicismos que lleva a cabo el TSE. Al final del día se vota para diputados y quedan electos en el orden en que el partido los escogió. Nada ganamos todos los demás costarricenses con la política del “quítese usted para ponerme yo”. Nada ganamos todos los demás costarricenses con cambiar una red de cuido por otra. Tampoco necesitamos nada de polarización. Lo que necesitamos es fortalecer nuestra democracia única, nuestra democracia del pura vida. La eficiencia es el motor del mundo. En los debates, además de solo hablar, se indica cómo se van a arreglar las cosas, sin violencia ni polarización. Está claro que es demasiado peligroso darle mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa a cualquiera y por eso, mejor, a ningún partido político. Para tener malos gobiernos no hemos necesitado elegir partidos con mayoría legislativa. El quiebre del voto que hacemos tradicionalmente los costarricenses, con la sabiduría de los ticos, es porque no confiamos en nuestros gobernantes y en los 3 poderes deben conseguir las mayorías necesarias mediante acuerdos entre todos los diversos partidos políticos. También todo eso forma parte de nuestra democracia del pura vida.