
Buscando en Google el significado de “Populismo”, se llega a la conclusión de ser una tendencia politíca (con la tilde en su correcta definición costarricense) que “dice” defender los intereses y aspiraciones del pueblo; por eso son los ciudadanos cansados de las represiones sufridas a lo largo del bipartidismo, y que por lo tanto son nuestra única salvación en la materia que a ellos más les conviene, como principales “defensores” de la democracia.
Sin embargo, no queda de lado los discursos de ciertos partidos políticos que sufren la pérdida del Estado que llevaban por herencia, que ahora son los que más destacan sus niveles de experiencia en los puestos administrativos de los Poderes de la República Costarricense, y con esas falacias ad verecundiam tratan de conquistar a los votantes confundidos o a los que se “equivocaron” en sus elecciones hace casi cuatro años.
Se destaca la similitud con el cual se “hace política en el país”, ya que se siguen dando las mismas promesas absurdas a la realidad comunitaria; pero hay varios cambios que se notan en las encuestas, porque existe más de un aspirante a la Presidencia ingeniándoselas para debilitar a todo aquel que considere una amenaza, y del que las personas por agotamiento se hayan desconformes con los gobiernos.
Por lo cual, estas nuevas elecciones 2018-2022 se ven cargadas de una serie de discursos cargados de homofobia, odio, amenazas, entre otros puntos claves, para ganar a los indecisos, o a los que simplemente no quieren aceptar la realidad en los cambios civiles en que se encuentra envuelto el orbe; todo esto con el fin de llegar a Zapote.
Como ciudadana les recuerdo que Costa Rica posee mayores problemas de educación (sexual, afectiva o práctica), económicos, sociales, ambientales; como la corrupción que existe en cada uno de los puntos de trabajo (sea público o privado), de hostigamiento a los estudiantes, profesores y a los demás funcionarios que buscan la forma de tolerar estos casos con el fin de alimentar a sus familias, o porque sencillamente no conocen los medios para defenderse, o por amenazas dentro de las instituciones público-privado.
A los candidatos se les interroga, ¿es necesario que sigan dando la imagen de personas piadosas, fieles, humanistas, rectas y religiosos cuando en otro discurso se van al otro extremo de sus opiniones? ¿Cuáles medios están dispuestos a usar con tal de ser nombrados Presidentes de la Republica? ¿Usan en realidad la ética laboral que en algún momento debieron aprender?
—
Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo y número de identificación al correo redaccion@elmundo.cr.