Entonces, ¿para qué carajos sirve la Educación?

» Por Aramis K. Vidaurre - Profesor Universitario / Co-conductor de “En la Esquina del Parque”, en Radio Centro 96.3 FM / www.mixcloud.com/AramisCR

El pedagogo y filósofo estadounidense John Dewey una vez dijo “La educación no es una preparación para la vida: es la vida en sí misma”. Parece que Gilberto Cascante, presidente de la Asociación Nacional de Educadores (ANDE) no lo ha entendido; y no tiene que haber leído a Dewey para comprender. O quizás nunca leyó el pensamiento de Paulo Freire cuando el educador en numerosas ocasiones mencionó que la Educación era (y es) libertad, ni mucho menos conoció lo que Mandela también dijo en torno a la Educación: “es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”.

“El hecho de que un niño desgraciadamente no reciba educación lo podría hacer más ignorante, con menos posibilidades para la vida, pero no necesariamente se va a morir por no tener este derecho, aunque es un servicio sumamente importante”. Esto fue parte de la comparecencia que realizó el sindicalista (disculpen, no lo puedo llamar “líder sindical”) ante los diputados de la Comisión de Asuntos Sociales para justificar porqué la labor que realizan miles de educadores sencillamente no es un servicio esencial. Y tratando de defenderse incoó el argumento que muchas figuras usan cuando saben que “metieron la pata”: argüir que sus palabras fueron sacadas de contexto. No, señor Cascante, el que estaba fuera de contexto fue usted, al tratar de anteponer sus intereses a la de los miles de jóvenes que usted y su grupo afectó desde el 10 de setiembre anterior. El no entender que la educación no sólo es esencial sino vital para la supervivencia de la persona lo pone completamente fuera de contexto.

Desde hace meses este y otros gremios sindicales han querido minimizar el aporte que tiene la educación y el trabajo de miles de educadores para intentar justificar los devaneos y escaramuzas que sometieron a este país en la huelga más improductiva que mi memoria histórica recuerde, escudados en el principio fundamental constitucional del derecho a la huelga, acompañados de jurisprudencia alcahueta de la OIT entidad que se ha convertido más en activista que en vigilante de los derechos fundamentales laborales, apoyando conceptos como “huelga política” y otros preceptos para condonar abusos y excesos sindicales que van más allá de los planteamientos que en esa materia cada país suscrito tiene.

Y yo pregunto, entonces, ¿para qué destinar más del 6% del PIB en un servicio que no es esencial?, ¿por qué las universidades públicas están defendiendo a capa y espada que no se les rebaje ni un colón del FEES?, ¿por qué la Educación ha sido desde 1849 con Castro Madriz un pilar fundamental en el desarrollo de nuestro país?, ¿por qué nuestra Constitución Política establece en el numeral 78 que la educación prescolar, primaria y diversificada son gratuitas, obligatorias y costeadas por el Estado (desde 1869 con sus reformas)?, ¿por qué nuestro país ha invertido por décadas miles de millones de colones para alcanzar una tasa de alfabetización modelo en Centroamérica y el mundo?, ¿por qué Costa Rica se ha convertido (al menos en estudios de 2017) en el país que más invirtió en Educación que cualquier país miembro de la OCDE?, ¿POR QUÉ?, ¿para sostener esta masa gremial?, que antepone sus supuestos derechos a huelga y manifestación por encima de los miles de niños y jóvenes que marginaron por meses y sin siquiera sonrojarse, con el cinismo para deponer la huelga para irse de vacaciones, ¿para sostener una planilla estatal que consume más y más las finanzas públicas?, ¿para alimentar el desorden administrativo del cual muchos docentes y funcionarios del MEP (según las noticias) se han beneficiado?

No sé ustedes que lean estas líneas, pero en mi caso personal, la educación me salvó la vida.

¿Para qué carajos sirve la Educación?

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