Quizá para muchos costarricenses, los habitantes de calle son un problema ajeno. Cada mañana, muchos caminarán por las principales ciudades de este país, en especial por San José, y pasarán de lado por algún sitio donde duerme entre cartones y trapos viejos, alguna persona que no tiene otro sitio donde vivir.
Pero, por el contrario, las condiciones en que subsisten los habitantes de calle son un asunto al que –como país- no le hemos puesto la atención que requiere.
Es difícil saber con certeza cuántos son los habitantes de las calles costarricenses, de dónde vienen, a qué familia pertenecen o porqué están ahí. Es difícil debido a su constante movilización y a la ausencia de registros.
Sin embargo, datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) indican que en Costa Rica la cantidad de habitantes de calle pasó de 7% en el 2005, a 7,2% en el 2013.
Sólo en el centro de la capital, en San José, se tiene registro de 1.092 personas habitantes de calle.
El Estado debería crear las condiciones para que estas personas puedan tener acceso a servicios de salud, a capacitación y a reincorporarse a la vida en sociedad.
El Estado debería asegurar que tengan acceso a los servicios de protección y recuperación de la salud; pero además debería promover mecanismos para que estas personas puedan recibir la formación y capacitación necesarias para lograr su reincorporación a la vida social y laboral.
Es necesario declarar como prioridad la atención a los habitantes de calle. En mi Oficina hemos estado trabajando una propuesta de Ley que presentaremos en estos días para buscar cambios respecto de esta situación.
Estamos proponiendo que se creen las condiciones para brindarles protección y asistencia física, mental y social. Estamos proponiendo que se establezcan los mecanismos para que estas personas reciban atención médica, alimentación, un lugar donde vivir y la rehabilitación que ocupen.
Este es el momento oportuno para volver nuestra mirada a esas personas que no cuentan con ingresos suficientes para cubrir sus necesidades mínimas de alimentación, de vestimenta y de vivienda. Para esas personas que viven postradas en las calles públicas o en lugares insalubres. Ojalá podamos avanzar.
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