
Lo primero que hace un ser humano cuando hay un sismo, a como haya lugar; sale disparado de su casa, se lleva sus allegados y la mascota, en seguida trata de llegar a un lugar abierto y seguro luego; de tener consigo un aparato de recepción y un celular, intenta comunicarse: según las noticias, con sus parientes. Cabe mencionar al respecto; que pese a sus buenas intenciones, un reportero de la televisión repitió sin parar, los grados de intensidad de los sismos, una noticia carente de urgencia que no aportó nada a la ciudadanía, la cual; en su lugar debería haber sido informada con frecuencia, primeramente sobre la posible inminencia de un tsunami, luego de los eventuales derrumbes y de las víctimas a lo largo de todo el país, cuyas identidades y centros de salud habrían resultado de suma importancia conocer. Huelga aclarar, que todo lo anterior no es nada fácil; para un comunicador cogido de sorpresa, pese a los medios técnicos de última generación que poseen la mayoría de las televisoras.
Las campañas de prevención de los desastres naturales son necesarias, sin embargo; deben producirse constantemente y antes de los sismos y no después como en el presente caso. Acotamos al margen de que estamos seguros, que nadie pondría en un botiquín de emergencia el título de propiedad de su casa, al máximo; como medida adicional, se llevaría su billetera. Concluimos con haber presenciado a una intervención digna de nota, que debería seguirse; a cargo de un excelente y experto sismólogo, quien; con pocas palabras, pero resumidas, concretas, reales y sobretodo tranquilizadoras, ha proporcionado a todos los habitantes del país, un diagnóstico completo, fruto de sus amplios conocimientos de la sismología.
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