
Por Luigi Rebecchi Pannelli
A un negro quien se torció el espinazo en las entrañas de una mina de diamantes de África del Sur, durante toda su vida; la empresa le obsequió un reloj de oro cuando se jubiló, según la prensa local fue lo único que recibió.
En general las comparaciones son estériles, sin embargo; por antonomasia, la noticia nos viene a colación en cuanto al tema de la cesantía de las y los trabajadores de Costa Rica, quienes; ya sea que pertenezcan al sector público o privado, por la lógica más elemental e irrefutable; no deberían ser perjudicados y castigados con el tope de cesantía, porque en dos líneas; los que trabajan durante un número de años donde sea, deben ser retribuidos con igual cantidad de cesantía, valga la redundancia; tantos años de trabajo, tanta cesantía “no hay tutía”; al respecto hay fondos de cesantía y más medidas aplicables, lo que no hay es la voluntad política.
En lo concerniente a los salarios de las mujeres, quienes cumplen a cabalidad y a veces con creces; las mismas tareas que los hombres y ganan menos, cabe destacar que el “machismo” que desde luego existe; no es la causa principal de la injusticia, sino “el vil metal” y la explotación.
Algo que aglutina a todos los trabajadores sin diferencia de sexo, es la quiebra muy frecuente de algunas empresas, cuyos personeros o propietarios se esfuman sin pagar los salarios y menos las prestaciones legales de sus colaboradores, quienes pagan los platos rotos; debería existir por ley; que en cantidades industriales tenemos en el país, un fideicomiso o algo similar para evitar y garantizar los abusos que se cometen.