Estos tres años y contando han sido muy atípicos. Vemos la alta y constante popularidad del gobierno, un fenómeno inédito. No debemos comprar los “diagnósticos” que sectores sesgados hacen del fenómeno de Chaves y los rodriguistas, más bien analicemos aspectos que muchos (periódicos y partidos), muy a su conveniencia, dejan de lado. ¿Qué origen tuvo el rodriguismo? ¿Se justifica su proceder? ¿Debe unírseles el resto de los ciudadanos? Son las preguntas relevantes.
1-¿Cómo nacen los indignados del rodriguismo?
Surgen de un contexto donde los partidos políticos son muy débiles, ni en sueños constituyen estructuras permanentes de debate y participación ciudadanas donde se aborde lo público o se canalice el descontento. Desde hace tiempo son los partidos en cambio solo cascarones electorales donde convergen personas, algunas muestran algún compromiso de seguir la base política-doctrinal, otras solo siguen meros intereses particulares. Así, el partido PSD fue en 2022 claramente un taxi, en un entorno donde los demás no son ni Ferraris ni BMW. Nucleó el apoyo de gente harta de la rampante corrupción del PAC, del PLN y del PUSC a la que además le da temor el conglomerado de rasgos tan negativos del FA (que además no tuvo escrúpulos de co-gobernar aliado al PAC ocho años). Porque esto lo olvidan algunos que, aun cuando tienen doctorados en historia, se atreven a decir que la corrupción acá solo ha sido “supuesta”.
Pero el asunto puede hilarse aún más fino. Según concuerdan múltiples encuestas, el movimiento rodriguista es fuerte en las periferias, se compone de sectores tradicionalistas (evangélicos y católicos militantes), y en la GAM se engrosa al unírsele personas con nivel educativo de secundaria o menor ¿Nos dice algo esa composición? Que son personas poco enlazadas a los ámbitos más dinámicos de la economía, de regiones olvidadas por gobiernos anteriores, y de valores tradicionales. Todo representa un terreno propicio para la cólera. Son sectores bajo frustración social, los cuales buscaban alternativas y respuestas.
A ello se suma que durante las campañas inmediatamente anteriores el PAC (dadas artimañas ahora llamado “Coalición Agenda Ciudadana”) no tuvo reparo en usar tres conceptos identitarios muy fuertes en el imaginario colectivo: 1-el repudio a la corrupción, 2-la virgen de los ángeles, y 3-la idea de Costa Rica como país democrático. El gobierno de Luis Guillermo Solís despertó las esperanzas de muchos en mayo del 2014, mas “legó” incompetencia, promesas incumplidas (aeropuertos, infraestructura en Liberia, etc), el Cementazo y el hueco fiscal. Carlos Alvarado llegó al poder merced al shock religioso (defensa de la virgen de los ángeles frente a un candidato que “la odiaba”, así vendió la prensa el asunto). Él “destacó” debido a sus escándalos de corrupción y sus continuas y dañinas chapuzas, a las cuales afrontó mediante el más claro cinismo político. Esto se vio como un ultraje. Según la teoría psicoanalítica, un líder político así encarna la figura del padre incestuoso que viola la ley simbólica y goza de lo que debería proscribir; el cuadro genera desencanto y desestructuración sociales. Ya muchos olvidaron el enorme enojo que causó la Administración Alvarado, incluso en 2019 hubo manifestaciones queriendo romper el orden constitucional. Solo la pandemia evitó una gran crisis política. Bueno, muchos de esos descontentos nutren al rodriguismo.
Siguiendo lo anterior, vemos que la respuesta del bando opositor no soluciona la dinámica de violencia verbal, sino que la fomenta. Vemos casi a diario cómo se olvida el impacto histórico y psicosocial de la corrupción y la estulticia. Y no podía ser de otra forma, porque esos mismos fueron beneficiarios de las corruptas eras del PLN y del PAC, al punto de que les dieron buena pauta y casi les hacen una importante obra de infraestructura pública a la medida. La historia reciente no los ayuda. Entre 2014 y 2022 el PLN, el PUSC y el FA, y además varios medios, incumplieron su rol democrático de ser críticos del Ejecutivo, fueron aliados incondicionales de la desastrosa gestión del PAC. Esto tiene efectos, el ciudadano percibió pocas diferencias, allanando el camino a un outsider.
2-¿Se justifica la adhesión tan fuerte del rodriguismo al gobierno de Chaves?
Un diagnóstico balanceado no lo coloca ni como el ogro come niños que dibujan La Nación, Teletica, los movimientos sociales y las universidades públicas, ni como el salvador del país que promueven los rodriguistas. Sin lugar a duda, a Chaves lo beneficia el contraste con las pésimas tres administraciones pasadas, a las cuales supera ampliamente, además derrotó a Figueres contra viento y marea, lo cual tiene mérito histórico. No obstante, hay matices a considerar. Tomemos dos de los principales problemas: desempleo y educación.
2.1-Un punto a favor del gobierno es su interés por fortalecer el empleo (+). Ahora lo afecta la era Trump y la inversión extranjera está disminuyendo, pero lo cierto es que con Chaves vinieron y volvieron múltiples empresas al país; Chinchilla, Solís y Alvarado las ahuyentaron, estos dos últimos en particular las perjudicaron al promulgar ruinosas políticas; Solís hasta a la Maquila Lama buscó perjudicar. Ya muchos olvidan el desincentivo al mercado y a la empresa privada que practicaron el PLN y el PAC y que en su momento denunció el entonces diputado Pedro Muñoz; hasta la sodita de dos metros por dos metros debía bajo Alvarado pedir permiso a la SETENA. Dado un contexto de alto desempleo, tal imposición institucional era un crimen.
Ahora se pasó página. Rodrigo Chaves, de formación economista, busca generar trabajos para que el pueblo pueda ganarse el pan honradamente. Y tanto la GAM como las periferias atestiguan esto. Según el periódico La República, el gobierno tiene 200 proyectos productivos a nivel nacional, de los cuales 70 se ubican fuera de la Gran Área Metropolitana e involucran las ciencias de la vida, la producción de semiconductores, la industria liviana, entre otros (Gutiérrez Wa Chong, Tatiana (18/7/24) “35% de la inversión extranjera directa y los empleos que se generen quedarían fuera de la GAM”). Otro medio informó de proyectos en favor de 31.500 productores, a quienes se dará financiamiento y asistencia técnica (Martínez, Alonso (2/5/2025) “Banco Mundial y Costa Rica impulsan nuevo programa para fortalecer la agricultura sostenible”. Delfino). En suma, al gobierno le interesa favorecer la producción y el empleo a nivel nacional.
2.2-Punto en contra (-). La crisis educativa. No la abordaron ni la ex ministra Muller (jamás debería lanzarse a diputada) ni el actual ministro, aun cuando el problema es de larga data. Resulta comprensible la desconfianza del gobierno hacia las recomendaciones de las universidades públicas, las cuales desde la era PAC se hayan muy politizadas y sesgadas (antes a favor del Ejecutivo, a partir del 2022 en su contra), hoy poca diferencia hay entre el discurso universitario y el de los sindicatos, eso es un relajo, una traición a la ciencia. Además, el gobierno predecesor se dedicó a mandar a los estudiantes a leer porno, y a celebrar convenios con Cuba, no a solventar carencias.
Sin embargo, Muller pudo y debió hacer más. Ella se jactaba de ser amiga de la UNESCO, dado ello estuvo a su alcance pedir ayuda internacional. El antecedente histórico, la misión chilena que en 1935 vino a Costa Rica y tuvo una influencia positiva en la educación, debió inspirar acciones. No veo por qué era tan difícil solicitar apoyo de Argentina, Colombia o Chile, países con universidades muy por encima de la UCR y de notable tradición académica. También Japón y Corea del Sur son países amigos, ambos pudieron colaborar y tienen sistemas educativos líderes a nivel mundial, no obstante, no se les pidió auxilio. Nada se hizo. Hoy los resultados de las pruebas PISA y de capacidades básicas son alarmantes. Ciertamente en cuatro años no se puede hacer milagros, pero el proyecto del rodriguismo justamente va por más y el gobierno debió hacer algo.
Trascendiendo los términos “punto a favor” o “en contra” tenemos también otros aspectos, más complejos, háblese de la inseguridad y del choque entre el gobierno y diferentes actores institucionales, políticos y periodísticos. Al respecto de esto, y de si deben los ciudadanos sumarse a la “ola azul turquesa” del rodriguismo, tratará la segunda parte del presente artículo.