El próximo gobierno debe declarar una doble emergencia nacional, inmediatamente después de la toma de posesión

» Por Christian Joneliukstis - Profesor Universitario MBA en Finanzas

En Costa Rica se debe declarar una doble emergencia nacional sin demora y antes de que se produzca un estallido social como el que se dio en Chile y Colombia, poniendo en riesgo la democracia y permitiendo a los extremistas sembrar el caos, sumiendo a la población en una situación de pobreza mucho más seria de la que actualmente enfrenta el país

Los últimos gobiernos, sin distingo de colores políticos, han fallado dramáticamente en dos áreas fundamentales para el bienestar y la vida de los ciudadanos: 1. Combatir el desempleo y la informalidad laboral, y 2. Proveer de una educación moderna, útil y pertinente para la vida, a las generaciones jóvenes. Estas dos áreas de vital importancia para el bienestar de la población, no entraron en problemas a raíz de la pandemia, como algunos nos quieren hacer creer. La pandemia solo las exacerbo de tal forma que ya no pueden ignorarse más y deben ser declaradas emergencia nacional por el próximo gobierno de forma inmediata, por su severidad y urgencia de acciones concretas y decididas.

El desempleo en Costa Rica ha sido alto en forma consistente ubicado en el 9% desde el 2015, habiendo crecido en forma abrupta en el año 2020 a 17.1% y disminuyendo levemente al 15% en el 2021. A pesar de esta leve disminución, este nivel de desempleo continúa siendo inaceptable. Es de suma importancia hacer la distinción entre la creación de empleo, así sin más, y la creación de empleo de calidad. Este último es el tipo de empleo que debe promoverse e incentivar, entendiendo que el empleo de calidad es aquel que les permita a las personas cubrir sus necesidades básicas y algo más.

La informalidad laboral es un gran problema social que afecta a cerca de 1 millón de personas que no tienen acceso a la seguridad social, ni son sujetos de crédito. Se estima que la informalidad hace que la CCSS deje de percibir unos 216 mil millones de colones al año. Esta enorme suma que no percibe la seguridad social trae un obvio y consecuente debilitamiento de todos los regímenes relacionados como el IVM y el régimen de salud.

De la misma manera, la educación ha venido mostrando enormes debilidades por ya bastantes años. Esta gran crisis en la educación se da a pesar de la gran inversión que Costa Roca hace en el sector: 7% del PIB comparado con el promedio de 5% de los países miembros de la OCDE. Sin embargo, los resultados que se obtienen del sistema son mediocres, por decir lo menos. Los resultados de Costa Rica en la prueba PISA, administrada por la OCDE, se ubican en el puesto 58. Singapur, que gasta apenas un 2% de su PIB en educación, es el número 2 en los resultados de la prueba PISA.

Con relación al dominio del idioma inglés, en Costa Rica se estima que solo el 15% de la población económica activa tiene un manejo funcional del idioma, haciendo que el 85% restante tenga unas posibilidades reducidas de acceder a un empleo de calidad.

El problema del sistema educativo lo podríamos resumir diciendo que la mayoría de los estudiantes están siendo educados con prácticas pedagógicas del siglo veinte, por medio de instituciones educativas diseñadas en el siglo diecinueve.

Es así como las acciones más importantes para atacar esta doble emergencia nacional del desempleo y la educación, creo que son las siguientes:

1. Creación de un ecosistema amigable para la inversión y el emprendimiento, donde se facilite el desarrollo empresarial con pocos impuestos, razonables en sus tarifas, oportunos en su cobro y fáciles en su pago.
2. Simplificación de trámites a todos los niveles y en todas las áreas.
3. Reducción del costo de la energía, el combustible y las cargas sociales a niveles que permitan competir internacionalmente.
4. Creación de parques empresariales especializados, fuera del área metropolitana y en distintas zonas del país, con todos los benéficos del régimen de Zonas Francas.
5. Creación de incentivos para el empleo de las personas de 18 a 28 años y mayores de 45 años. Estos sectores etarios son los más discriminados por su falta de experiencia, en el caso de las personas de 18 a 28 años, y la errónea concepción de avanzada edad de los mayores de 45 años.
6. Hacer que la educación incluya en todos los niveles, contenidos de aplicación práctica en matemáticas, educación financiera y habilidades para la vida en general.
7. Incentivar a los estudiantes a tomar materias científicas con contenidos prácticos e interesantes en contraposición a la forma árida y poco atractiva en que se enseña actualmente.
8. Creación de un programa de escogencia de los estudiantes, a nivel de noveno año, para que decidan si tomarán una carrera técnica o si continuaran con el currículo regular para ingresar a una universidad.
9. Mejorar dramáticamente la calidad de la enseñanza del inglés. El programa debe iniciar desde los primeros años de primaria, idealmente con profesores nativos en el idioma inglés.
10. Proveer de conexiones de internet de banda ancha a todas las instituciones educativas.
11. Implementar un programa efectivo y permanente de mantenimiento de las instalaciones de todos los centros educativos a nivel nacional.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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