El plebiscito que defendió al río Pacuare

» Por Luis Fernando Allen Forbes - Director ejecutivo Asociación Salvemos El Río Pacuare

Desde el año 2003, diversos grupos comunitarios y ambientales iniciaron una férrea lucha para evitar que el emblemático Río Pacuare fuera represado. Lo que comenzó como reuniones vecinales y giras informativas terminó convirtiéndose en uno de los movimientos ciudadanos más significativos en la historia reciente del cantón de Turrialba.

Las primeras alertas en las comunidades, ante el anuncio de posibles proyectos hidroeléctricos sobre el Pacuare, organizaciones locales emprendieron visitas a comunidades como Nimari, Mollejones y otros poblados indígenas. El objetivo era claro: alertar sobre las implicaciones ambientales, sociales y económicas que traería la construcción de una represa.

Vecinos, agricultores, guías y empresarios turísticos y defensores ambientales se unieron para informar casa por casa sobre el impacto que tendría la inundación de tierras productivas, la alteración del ecosistema y la posible afectación al turismo de aguas rápidas, una de las principales actividades económicas de la zona.

Las reuniones comunitarias se multiplicaron. Charlas, foros y asambleas sirvieron para crear conciencia y consolidar un movimiento que pronto tomaría nombre y estructura formal. Así es como nace la propuesta ciudadana, con el respaldo creciente de la población, la Asociación Salvemos el Río Pacuare liderado por Luis Fernando Allen y FECON liderado por Osvaldo Durán, se decide dar un paso más allá para llevar el tema a consulta popular mediante un plebiscito cantonal.

La solicitud fue presentada ante el entonces alcalde municipal de Turrialba, Marvin Orocu, por el director de la Asociación Salvemos el Río Pacuare, Luis Fernando Allen, quien indicó que el trámite estuvo lleno de tensiones, pero que después de semanas de intensos debates políticos y presiones tanto a favor como en contra del proyecto hidroeléctrico, y tras múltiples discusiones en el Concejo Municipal, la petición fue aceptada, abriendo la puerta a un proceso democrático sin precedentes en el cantón.

Cabe destacar, que este tema trascendió lo ambiental, para convertirse en un tema abiertamente político. En ese momento entraron en escena dos diputados ambientalistas: Quirico Jiménez y Rafael Varela, quienes participaron activamente para darle forma jurídica y política a la iniciativa ciudadana y en agosto del año 2005, los turrialbeños acudieron a las urnas, en lo que se convirtió en el primer plebiscito impulsado por ciudadanos en el cantón para detener la construcción de una represa en el Pacuare.

El resultado marcó un hito en la participación ciudadana local y envió un mensaje claro sobre la defensa del patrimonio natural del cantón. El proceso dejó lecciones profundas sobre organización comunitaria, democracia participativa y defensa ambiental, convirtiéndose en una demostración de fuerza ciudadana en las urnas.

Finalmente, más allá del resultado, el plebiscito del 2005 consolidó la idea de que la protección del Río Pacuare no solo era una causa ambiental, sino también una bandera de identidad para el pueblo de Turrialba.

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