
Por Luigi Rebecchi Pannelli
Con mucha probabilidad, la señora que manda en Nicaragua, debe haberse olvidado de prohibir a su marido, el presidente de la nación, salir a los medios de comunicación y abordar el tema de la isla Calero, con el fin, según él, de congraciarse con el presidente legítimo de Costa Rica, para sondear la posibilidad de reanudar las relaciones diplomáticas entre los dos países que son muy tensas: el “chile” de fin de año del nada confiable mandatario, quien comanda las huestes sumisas de nuestros “hermanastros”.
La Corte Internacional de Justicia, ha dictado sentencia condenando a Nicaragua al pago de los daños ocasionados a causa de la invasión de la isla costarricense Calero. La honradez y la moral de cualquier ser humano que se respete, reza que se debe acatar y respetar la ley, a como haya lugar, obligación que el ex y otoñal guerrillero desconoce y; que con el cuento del presupuesto de su gobierno trata de evadir o reducir, pidiendo cuentas inexistentes; disculpas pueriles, que de ninguna manera puedan engañar al presidente de Costa Rica, porque el hipotético pago de unos dólares más, no borra los atropellos sufridos por el país y menos resuelve la reanudación de las relaciones diplomáticas, amén de la invasión que queda marcada en la historia.
En el mismo tema, sería ético que las diputadas y los diputados viajeros, en buen tico, no se “metan” con la Casa Amarilla tratando y presumiendo de mediadores “estrellas” porque no les compete, en su lugar; resultaría más saludable, que cuidaran sus dietas…alimentarias.