
El origen del desastre atávico, de la mayoría de las obras públicas del país; procede para su realización de una ley mala y obsoleta, cuyo demasiado tiempo constituye el mayor obstáculo para su ejecución, aunado a la alcahuetería de las apelaciones y; de los mismos licitadores un tiempo incalculable.
Sigue la concesión propiamente tal que consiste en un contrato técnico-legal hecho por un equipo de ¿profesionales?, constituido por ingenieros civiles y abogados especializados en la materia, que no le quepa duda a nadie, le ganará al dios Cronos.
La presente diatriba se debe a la presencia de la señora ministra de Educación Pública (MEP) doña Guiselle Cruz, frente a los señores diputados a los cuales con mucha hidalguía, relató el panorama desolador de las edificaciones escolares; la mayoría en condiciones deplorables, imposible de ser ocupadas por los estudiantes durante el presente año, resignada; aconsejó convocar a unas concesiones privadas, pues el Estado no tiene dinero para su construcción, nosotros los santos inocentes; proponemos, con todo respeto; a los Padres de la Patria emitan una ley “Onda Magnética”, conforme a la tecnología de última generación donde los muchachos puedan estudiar en sus casas; de paso, nada muy nuevo (Sic).
Cabe mencionar; que no sólo la brecha tecnológica, educacional y social se ensancha con los más desposeídos, sino que también el sistema educativo necesita una reforma integral; para adecuarlo a los tiempos actuales y futuros, con la finalidad de preparar a los estudiantes para enfrentar este mundo globalizado e interdependiente.
—
Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.