Es importante recordar que en nuestra democracia del pura vida, el Presidente no es todo el poder Ejecutivo ni es todo el gobierno de turno. Como en cualquier partido político organizado que se pretenda llegar a la presidencia de nuestra Costa Rica del pura vida, en su eventual equipo de gobierno el ministro de la Presidencia también debería ser una opción del gobierno para conseguir las mayorías legislativas que necesite para cada uno de sus proyectos en beneficio de todos los costarricenses. Sin embargo, en este gobierno de turno se ha considerado que es prescindible la figura del ministro de la Presidencia y de hecho, que también es prescindible todo el Ministerio de la Presidencia. Está claro que en nuestro país, los diputados son escogidos en y por los partidos políticos, por unas cuantas decenas de sus partidarios y familiares, como uno más de los fáciles requisitos que pide nuestro TSE para participar en nuestras elecciones. Así ha sido y así es en nuestra democracia del pura vida. Al electorado solo nos queda la opción de elegir a los diputados por paquete. Tal vez sería mejor si los costarricenses pudiéramos elegir a los diputados más capaces, uno a uno, si tuviéramos verdaderamente partidos políticos permanentes y en acción positiva demostrada, en beneficio de todas las comunidades durante por lo menos varios años y no solo partidos sin actividades e inscritos ante el TSE solo para las siguientes elecciones. Y aun si eso fuera posible, es muy probable que la mejor mayoría absoluta que conseguiríamos es la que sabiamente hacemos de todas maneras los costarricenses desde hace ya muchos gobiernos anteriores, quebrando nuestro voto para que las mayorías necesarias en la Asamblea Legislativa solo existan mediante acuerdos entre los diversos partidos políticos.
Ni 29 ni 40 diputados. Eso no es una solución para nuestra Costa Rica del pura vida. 29 o 40 diputados es solo un medio y para peores, peligrosísimo. Es obvio que en nuestra democracia del pura vida todas las leyes se aprueban desde hace muchos gobiernos, con mayorías legislativas. Mayoría simple de 29 o más o, mayoría absoluta de 38 o más diputados. Claro, pero desde hace muchísimos años nuestras leyes no se aprueban con mayorías legislativas de un solo partido político. Eso es muy peligroso. Con la sabiduría de los costarricenses, tradicionalmente no elegimos mayorías legislativas de ningún partido político, ni siquiera confiamos en darle a ningún partido político la mayoría simple de 29 diputados. Es demasiado peligroso para nuestra Costa Rica del pura vida. Como no confiamos en la capacidad de ningún gobierno para que hagan un buen gobierno, las mayorías legislativas necesarias deben obtenerlas mediante los acuerdos políticos entre los diversos partidos correspondientes. En este gobierno inclusive, como un buen ejemplo de nuestra democracia en acción, no ha sido posible acordar mayorías legislativas para quitarle la inmunidad a algunos funcionarios públicos, debido precisamente a los acuerdos entre varios partidos políticos. Esas mayorías legislativas para un solo partido político, no combinan con nuestras costumbres y tradiciones de nuestra Costa Rica del pura vida, ni siquiera la mayoría simple de 29 o más diputados y menos, para un partido político recién creado, apenas para participar en estas elecciones. 40 diputados no es una solución. 40 diputados es solo un medio y para peores, peligrosísimo para nuestra democracia del pura vida.
Está claro que es demasiado peligroso darle mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa a cualquiera y por eso, mejor, a ningún partido político. Para tener malos gobiernos no hemos necesitado elegir partidos con mayoría legislativa. El quiebre del voto que hacemos tradicionalmente los costarricenses, con la sabiduría de los ticos, es porque no confiamos en nuestros gobernantes y en los 3 poderes deben conseguir las mayorías necesarias mediante acuerdos entre todos los diversos partidos políticos. También todo eso ya forma parte de nuestra democracia del pura vida. Hasta este gobierno actual inclusive salió de una segunda ronda. Hace 16 años y un candidato no quiso debatir. Ya lo resolvimos y no ha vuelto a ocurrir. Los costarricenses ya tenemos cada vez más experiencia para que hasta las segundas rondas encajen dentro de nuestra Costa Rica del pura vida. Ya casi lo logramos. Sin insultos ni gritos, sin odios ni violencia ni polarización hasta las segundas rondas ya forman parte de nuestra democracia del pura vida. Habrán mas debates y tendremos mas criterio para elegir lo que sea mejor para todos los costarricenses, aunque no sea otro gobierno de turno que no resuelva nada. Esta es nuestra Costa Rica del pura vida. Sería una maravilla que además de nosotros y los turistas, nuestros hijos y nietos puedan disfrutar también de nuestra Costa Rica del pura vida. Que también puedan disfrutar de esta nuestra democracia única y original, de esta nuestra democracia de exportación, de esta nuestra Costa Rica del pura vida. Pero eso solo se consigue sin gritos ni insultos, sin violencia, sin odios y sin polarización y sin mayorías ni siquiera mayoría simple para ningún partido político y menos para un partido recién creado para estas elecciones. Es demasiado peligroso para nuestra frágil democracia del pura vida.