El manejo incompetente del Ministerio de Salud por parte de Munive

» Por Jonathan Prendas Rodríguez - Politólogo, comunicador y exdiputado

El Ministerio de Salud existe para prevenir enfermedades con evidencia, proteger a quienes más lo necesitan y tomar decisiones difíciles con cabeza fría. Bajo las órdenes de la actual ministra, Mary Munive, ese rumbo se perdió por completo: se cambiaron decisiones basadas en datos por ocurrencias y rectorías por traslado de culpas, al tiempo que la ministra brilla por su ausencia en temas que le competen.

El retroceso en Salud no es un hecho aislado, es un patrón: se promete orden y llega confusión; se recortan presupuestos o se toman decisiones absurdas como con los residuos sólidos y la factura la asumen municipalidades, la CCSS y las familias más vulnerables.

Lo sucedido con la modificación de la norma técnica sobre el aborto es, así, solo el último ejemplo del fenómeno. En lugar de ajustarla, como se debía y el Gobierno había prometido, la ministra Mary Munive más bien se puso a defender el texto firmado nada menos que por el PAC.

Eso le creó problemas políticos con la base conservadora al presidente Chaves, quien la semana pasada no tuvo más remedio que desautorizar a la ministra y salir personalmente a corregir el asunto, con Munive optando por esconderse en lugar de dar la cara como hace un jerarca responsable.

El mismo estilo timorato y sin planificación quedó al descubierto con el intento de decreto de regionalización de residuos. Se anunció con bombos y platillos un plan que resolvería el problema de la basura, pero en su lugar recibimos un reglamento antojadizo con plazos imposibles y sin recursos financieros para cumplirlo. Resultado: tuvieron que acabar dándole la razón a las municipalidades y otorgar una prórroga de dos años para atender una crisis que Munive no pudo, no supo o no quiso resolver.

Y la lista se vuelve cada vez más larga. Los recortes en Salud se acumulan y comprometen servicios clave: para 2026 se pretendió quitar ¢1.500 millones a la Cruz Roja sin decir de dónde saldrán los recursos para sostener la operación, lo cual obligó a los diputados a enmendarle la plana, nuevamente, a la ministra Munive, en el dictamen del presupuesto.

Dos ejemplos más, le correspondió a la CCSS cubrir el faltante de recursos que Salud no presupuestó para las pruebas de paternidad en el Laboratorio de Genética Humana; recortar ahí no ahorra, solo alarga juicios, retrasa pensiones y deja familias desprotegidas. Por su parte, al IAFA se le recortó la primera línea de prevención y tratamiento y se le llamó “eficiencia”, justo cuando las intoxicaciones por marihuana entre los jóvenes alcanzan máximos históricos.

Ante semejante cuadro de incompetencia en la conducción del Ministerio de Salud, el gesto político del presidente Chaves sobre la norma técnica se entiende con claridad. Cuando se anuncia que ésta se modifica, no solo es la norma, se corrige también el trabajo de la ministra Munive. A quien conduce con éxito no se le ajusta la línea en público ni se le resta autoridad; se le respalda. Aquí pasó lo contrario, y el vacío que ya sentían municipalidades, la CCSS y comunidades quedó a la vista.

Y finalmente, a pocos días de esta humillación, a Munive le correspondió asumir la Presidencia de la República cuando Chaves acude a una cirugía en Estados Unidos. Por una semana Mary Munive estuvo formalmente “a cargo”, pero con la autoridad amputada: el presidente ya la había desautorizado en público, exhibiéndola como figura decorativa.

Por eso no sorprende que ni nos dimos ni cuenta de que ella estuvo ejerciendo esta semana. Porque en realidad, el presidente de la República —desde una cama de hospital en Atlanta— tuvo que seguir marcando línea por teléfono, ante su falta de confianza en la capacidad real de la vicepresidenta para manejar las cosas sin meterle en problemas políticos adicionales.

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