EDITORIAL
Alajuela vivió este martes, como los últimos tres años, las celebraciones del 11 de abril con niños y jóvenes estudiantes, disfrutando de los actos cívicos en compañía del Presidente de la República y sus ministros, quienes pudieron transitar y formar parte de los actos con total libertad y tranquilidad.
Esto es así también los 25 de julio en Nicoya, los 15 de setiembre en Cartago y San José, y en cualquier otra celebración patria en cualquier lugar del país.
La falacia está en decir, como afirman ya los seguidores del Gobierno, que esto se debe a la gran estabilidad social que ha logrado la Administración Solís Rivera, contrario a lo que sucedió en los gobiernos anteriores.
¿Por qué en los últimos años no se dan protestas en las celebraciones patrias, como sí sucedían en los años anteriores? La respuesta es muy simple: porque los que protestaban antes, ahora están cogobernando.
El gobierno actual del Partido Acción Ciudadana y su principal aliado, el Frente Amplio fueron expertos en las protestas. Estas eran parte de sus agendas anuales, aunque no tuvieran tema específico.
Un joven organizado del PAC o del FA, sabía que el 11 de abril tenía que estar en Alajuela, el tema se vería de camino y los carteles no importaba, se podían incluso reciclar de cualquiera de las otras protestas.
Para el 25 de julio en Nicoya, era secreto a voces quiénes organizaban las protestas: el dirigente del Frente Amplio, Wilmar Matarrita y su esposa, la hoy diputada Suray Carrillo. A ellos se podían sumar grupos de Guanacaste manejados por ellos, o llegaban refuerzos de San José, que aprovechaban la protesta para un paseo a la playa.
En Cartago, la noche del 14 de setiembre los grupos de jóvenes del PAC y el FA se encargaban de dirigir la protesta del 15 de setiembre. Ahí era frecuente ver al hoy diputado Francisco Camacho al frente de la “tumba cocos” y el equipo de sonido de la “protesta social”.
Pero esto no es de extrañar. El gobierno actual y el Frente Amplio son la base del movimiento del “No al TLC”, surgido en el 2006, y siempre protestaron. Era su forma fundamental de existir y su estrategia para llegar al poder.
Desde el Presidente, Luis Guillermo Solís; su mano derecha, Mariano Figueres; la viceministra, Carmen Muñoz; el actual candidato del PAC, Carlos Alvarado y casi todos los diputados del Frente Amplio y el PAC, eran parte del movimiento del “No al TLC” y posteriormente asiduos participantes de cuanta marcha o manifestación se organizaran.
Los partidos de centro y de derecha no tienen esa práctica ya que no es esa su forma de hacer política. Por eso ahora nadie protesta, porque los grupos organizados eran de izquierda y ahora están gobernando.
En Alajuela, al alcalde Roberto Thompson lo que le importa es ser un buen anfitrión y que su cantón tenga la mejor cara para la celebración del 11 de abril. Difícilmente le pase por la mente buscar grupos de juventud de su partido para hacerle una escena al Presidente.
Igual sucede en Cartago, en San José o en Nicoya, donde sus autoridades locales y los diputados de oposición están más preocupados por poner la mejor imagen de su comunidad, que por protestar contra el Gobierno.
Caso aparte son los sindicatos, que también son una parte importante de este Gobierno, a cambio de favores y concesiones como congelar el proyecto de empleo Público.
¿No hay temas para protestar? Ese es otro punto. Para estos grupos el tema no era lo importante, sino más bien, crear la percepción de inestabilidad.
Temas los hay: la creciente inseguridad ciudadana, las cifras de feminicidios y los homicidios que han crecido considerablemente, el abandono de las políticas de seguridad vial que se traducen en un aumento de las muertes en carretera, los casos de corrupción del partido de Gobierno, su condena por estafa al Estado, los sobresueldos de las viceministras, el “error” en el acceso al nuevo megapuerto de Limón. Todo estos hubiesen sido temas más que justificados para que en otro momento, grupos como los del PAC y FA se tiraran a la calle.
Ahora todos los que protestaban antes o son asesores legislativos, asesores de Gobierno, ministros, viceministros o diputados. Ahora la protesta social no existe, porque los que protestaban coexisten en el poder.