Ante la reciente develación del retrato oficial como 48º Presidente de la República de Costa Rica don Carlos Alvarado, han destacado dos importantes detalles: el pin en la solapa de su traje que es un pequeño retrato de su hijo Gabriel, y la mascarilla en lugar de pañuelo, haciendo alusión a la pandemia mundial por COVID-19 que le tocó afrontar en su mandato.
Quiero hacer énfasis en este triste y duro episodio de nuestro país. Don Carlos, el Dr. Daniel Salas, entonces ministro de Salud, y todo el equipo técnico y científico, tomaron las decisiones necesarias y oportunas. Costa Rica fue uno de los países con menor tasa de mortalidad y que mejor manejó la pandemia. No lo digo yo, lo dicen organismos internacionales de gran prestigio. Esto se debió, en gran parte a las decisiones tomadas en la Administración Alvarado Quesada. Otra buena parte al extraordinario sistema de sanidad pública y seguridad social con el que cuenta nuestro pequeño país: La Caja.
Fue también en el gobierno de don Carlos que se logró aprobar el satanizado pero necesario plan fiscal. Se hablaba de una necesaria y urgente reforma fiscal desde la presidencia de don Abel Pacheco (2002/2006). Se logró cuatro administraciones después y con el apoyo de distintas fuerzas políticas, en donde también es justo y necesario destacar las negociaciones de altura del entonces presidente legislativo, Carlos Ricardo Benavides.
Fue en el gobierno de Carlos Alvarado donde más se avanzó en temas de derechos humanos para las minorías como la comunidad LGTBIQ+, las personas afro descendientes y otras poblaciones vulnerables. Fue en el gobierno de don Carlos que se avanzó en una norma técnica para el aborto terapéutico en casos de violación y se saldó esa deuda histórica con las mujeres de nuestro país víctimas de la violencia machista. Fue el gobierno de Carlos Alvarado el que más luchó por el medio ambiente, el cambio climático y la reducción de CO2. Fue el gobierno de Carlos Alvarado una esperanza para todas y todos los jóvenes progresistas del siglo XXI.
Hoy, con una sociedad fuertemente influenciada por el populismo y la demagogia autoritaria, propia de quienes se proclaman salvadores de la patria y han polarizado al país, la administración de don Carlos es fuertemente detractada por esos a quienes se les dio la confianza de servir en su gobierno.
Yo, orgullosamente pude venir a conocer el retrato oficial, ya que no pude estar en la develación. Sin ser partidario de su agrupación política, agradezco y reconozco la mística y el trabajo magnánimo con el que don Carlos gobernó Costa Rica en momentos tan difíciles. Con sus aciertos y errores, fue para muchos y muchas -yo incluido- nuestra esperanza ante la amenaza fundamentalista religiosa y los discursos de odio anti derechos.
A su gobierno y a don Carlos, el tiempo les dará la razón.
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El autor del artículo es oriundo de Puntarenas, estudia derecho en la UIA, con más de 10 años de participación política y de incidencia social.