El Frente Amplio ha manifestado abiertamente que el hecho de haber obtenido un diputado más les da la facultad de “declarar la guerra” en el Congreso. Esta posición política resulta errada y poco responsable. Las elecciones ya pasaron y el momento actual exige madurez democrática, diálogo y un compromiso real con la unidad nacional.
La ciudadanía espera que las diputadas y los diputados actúen pensando en el bienestar del país, impulsando iniciativas y luchas que mejoren las condiciones de vida de la población, no profundizando confrontaciones estériles.
Por supuesto, es fundamental que el Congreso mantenga una actitud vigilante, que abra los ojos ante cualquier acto de corrupción y lo denuncie con firmeza. Sin embargo, esa labor de control debe ir de la mano con propuestas constructivas y resultados concretos.
Costa Rica no puede permitirse una Asamblea Legislativa que se dedique a la confrontación permanente sin dar respuestas claras a las necesidades nacionales. La responsabilidad de los representantes electos es dar resultados, no alimentar divisiones.
En el contexto actual, Costa Rica requiere diálogo, acuerdos y trabajo conjunto para enfrentar los retos económicos y sociales, no una dinámica de conflicto permanente que termine costándole caro a la ciudadanía. La política debe estar al servicio del bienestar nacional, no convertirse en un fin en sí mismo ni en una carga adicional para el erario público.
El Frente Amplio debe comprender que su rol como oposición no debe ser sinónimo de confrontación destructiva, sino de una oposición constructiva que busque siempre el bienestar común.
La polarización y división que se vivió durante la reciente contienda electoral no puede ser el camino a seguir en el Congreso. Costa Rica necesita unidad para avanzar, y esa unidad solo puede lograrse si todos los sectores, incluidos los opositores, contribuyen al diálogo y la búsqueda de soluciones.
En este momento, lo que el país requiere es más empleo, más seguridad, más vivienda, más educación y más sanidad. No es momento de desgastar fuerzas en disputas innecesarias.
Los diputados y diputadas deben ser responsables y poner su energía en generar propuestas que mejoren la calidad de vida de los costarricenses. Es hora de pensar en soluciones reales y dejar de lado la política de confrontación que solo sirve para dividir y desangrar el progreso de la nación.
Es momento de dejar de lado las diferencias y contribuir a mejorar la calidad de vida de la población en áreas clave como creación de empleos, seguridad, vivienda, educación y salud.
Finalmente, a los siete diputados del FA, les deseamos lo mejor y que al final de este cuatrienio, puedan mirar atrás con satisfacción, habiendo trabajado en equipo y siendo capaces de ponerse una flor en el ojal, como símbolo de una labor comprometida con el bienestar nacional. Que el trabajo que realicen hoy sea la semilla para un futuro más próspero para todos los costarricenses.