
¿Qué sensación le produce escuchar un villancico?
Sabemos que hay algunas personas a las cuales no les gusta celebrar la Navidad por diferentes razones, pero la música ciertamente trasciende y esto se ha demostrado a través de los siglos.
La letra, melodía e instrumentalización de los villancicos nos transporta a otra época, otro lugar y a un estado emocional de paz y gozo. Su efecto relajante y alegre es percibido casi de inmediato al ver que la gente sonríe al escuchar las primeras notas.
Siendo la Navidad mi época favorita en todo el año, personalmente disfruto enormemente el escuchar y cantar villancicos, porque además sé que provocan sonrisas y reposo espiritual.
El origen de los villancicos
En general, se acepta que uno de los primeros villancicos que se grabaron fue el “Himno de los Ángeles” del año 129 d. C., según el Nuevo Diario. Por esta época los himnos de temática cristiana empezaron a tomar el relevo de las anteriores canciones paganas que celebraban el solsticio de invierno.
En el siglo IV empezaron a surgir himnos cada vez más lentos y solemnes y, en el siglo XII, surgieron canciones referidas a temas y criaturas de la Natividad.
Según los Diccionarios de Oxford, uno de los villancicos impresos más antiguos es el “Boar’s Head Carol” que data de 1521. Al parecer se escuchaba tradicionalmente cada año en el Queen’s College de Oxford mientras se llevaba la comida de Navidad.
El “Coventry Carol” es un villancico medieval que perdura en los programas navideños actuales; y el “O magnum mysterium” del compositor renacentista Victoria sigue siendo popular.
Otros villancicos tradicionales que se cree que proceden de la Edad Media son “God Rest You Merry, Gentlemen” y “While Shepherds Watched Their Flocks by Night”, aunque el “God Rest Ye” que conocemos e interpretamos hoy en día es una composición victoriana.
En el siglo XIX los villancicos se recopilaban e imprimían ampliamente. Se cree que en 1880 fue inventado el servicio de villancicos en Truro (Inglaterra) por Edward White Benson, quien más tarde sería arzobispo de Canterbury.
Muchos de los villancicos más populares de hoy son dignos regalos del siglo XIX con melodías afinadas, ricas armonías y abundantes sonidos navideños.
Algunos de ellos son: “Hark! The Herald Angel Sing” (1840, Mendelssohn), “Noche de Paz” (1818, Franz Xaver Gruber con letra de Joseph Mohr), “Good King Wenceslas” (letra de 1853 con una melodía más antigua) y muchos otros.
¿Cuándo fue que empezó la gente a cantar villancicos?
El concepto de grupos de cantantes de villancicos que se reúnen en espacios públicos es del siglo XIX, según Oxford. Estos pequeños coros, llamados waits, se reunían para actuar ante los transeúntes que, tradicionalmente, les agradecían con bebidas o pasteles.
Esto se conoce como wassailing y, por supuesto, continúa hoy en día. Los grupos siguen presentándose —en plazas o de puerta en puerta— y es con una alegría irrefrenable que seguimos cantando villancicos en los servicios religiosos de Navidad, al aire libre o en espacios pequeños pero alegres como, por ejemplo, mientras decoramos el árbol en nuestras casas.
Hoy en día también es tradición ver y escuchar conciertos o recitales navideños en lugares públicos como teatros, templos, centros comerciales, oficinas, plazas, supermercados, aeropuertos, restaurantes y otros.
Villancicos en español
Los villancicos aparecieron entre los siglos XV y XVIII en pleno renacimiento español y empezaron a cantarse en España, Portugal y posteriormente en Latinoamérica.
Aunque algunos aseguran que el compositor de los primeros villancicos fue el Marqués de Santillana —conocido como el primer poeta del siglo XV— por haber creado una serie de canciones para celebrar con sus tres hijos el misterio de la Navidad, el origen de estos pudo haber sido un poco antes.
Por el siglo V los evangelizadores cristianos llevaban la buena nueva de Dios a los aldeanos y campesinos que no sabían leer, por lo que llamaron a estas canciones con el nombre de “Villanus”. Con el tiempo —y hasta el siglo XIX— se denominaron “villancicos”, por ser cantos que aluden exclusivamente a la Navidad.
Archivos históricos señalan que el tema Puer natus est es considerado uno de los primeros villancicos de la historia por su alusión a la Natividad de Cristo.
En español contamos con villancicos que han sido traducidos de su idioma original, pero además hay algunos tradicionales españoles como “Arre borriquito”, “Los peces en el río”, “Ay, del Chiquirritín”, “El burrito sabanero”, “Dime niño, ¿de quién eres?”, “Campana sobre campana” y “Hacia Belén va una burra”.
Escuchar y cantar villancicos es una buena terapia
Dependiendo de la música que cante o escuche, esta puede ser una terapia antiestrés y relajante o, todo lo contrario.
En el caso de los villancicos se ha demostrado que cantarlos (y escucharlos) mejora el estado de ánimo. Cantar es una forma de hacer ejercicio ya que al realizar esta acción nuestros pulmones se llenan de aire y consiguen mayor capacidad pulmonar, además aumenta la frecuencia cardíaca y mejora el bombeo de sangre en todo el cuerpo. Gracias a las vibraciones que recibimos a través de la música liberamos unas sustancias químicas que favorecen el buen funcionamiento del organismo, cosa que beneficia a la circulación, a la tensión arterial, al estado de ánimo, etc. También es una actividad que nos hace disfrutar, por lo que aporta felicidad.
Mi experiencia con la música navideña
Si bien es cierto que la época se ha prestado desde hace muchos años para un negocio meramente consumista, no debemos olvidar el verdadero significado de la misma. Para los que somos creyentes la Navidad es mucho más que regalos, fiestas y materialismo.
Yo canto desde muy pequeña y siempre he disfrutado escuchar y cantar música navideña, no solo por el mensaje, sino por sus ricas melodías e instrumentalización. Particularmente, durante esta celebración, amo cantar extractos de “El Mesías” de Händel y villancicos tradicionales.
De las cosas que siempre he disfrutado hacer es participar en la temporada navideña de la Orquesta Sinfónica Nacional. Como parte del Coro Sinfónico Nacional, he cantado en conciertos navideños durante muchos años. Además, como fundadora y cantante del coro Súbito Coral, he sido testigo de la inmensa alegría reflejada en los rostros del público cuando nos escuchan. No hay nada más lindo que ver a las personas llorar de alegría.
Uno no sabe las situaciones que está enfrentando una persona y puede ser que escuchar una melodía que evoca tranquilidad, esperanza y gozo los conforte a nivel emocional, mental y espiritual. Por eso no dejemos pasar la oportunidad de transmitir la esencia de la Navidad a través de la música.
Para terminar, los invito a participar de esta iniciativa original del coro Súbito Coral. Espero disfruten uno de los más bellos géneros musicales que existen.
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