La señora ministra del Ministerio de Justicia y Paz, en un acto de confianza, permitió la participación de una privada de libertad, como representante de las reclusas, al desfile de los LGTBI.
Costa Rica es un País de tradición democrática muy arraigada, por ende todo el mundo tiene derecho a protestar y ser representado en forma pública y privada; en el caso específico de la mujer privada de libertad, añadimos que a diferencia de otros países, nuestras reclusas y reclusos, pueden sin impedimentos, protestar en lo referente a la calidad de vida que reciben en los penales, además; ser escuchados y a veces ser atendidos en sus pedidos de mejoría.
El desfile de los LGTBI no tiene nada a que ver con lo anterior, sin embargo; se centra en otros derechos, controversiales y cuestionados en cuanto a la paridad de género, entre otros; por tanto la reclusa se fue a pasear, por ser el asunto del desfile ajeno a su condición de privada de libertad, sin embargo nada reprochable para tomarse un poco de aire; lo que sí le ha podido interesar, suponemos que participar en una protesta estando encerrada en una cárcel o desfilando libre en una marcha no cambiaría la solución del problema y en buen tico; estar dentro o fuera, lo mismo da si nadie le da “esférico”.
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