El debate que empezó a ordenar la elección presidencial

» Por Dr. Kirk Salazar Cruz - Investigador y especialista en innovación.

Los debates presidenciales de este fin de semana marcaron un antes y un después en la campaña. No porque definieran ganadores, sino porque empezaron a ordenar percepciones. Costa Rica dejó de escuchar promesas y empezó, por fin, a evaluar liderazgo.

El electorado ya no parece impresionarse con frases bien ensayadas ni con sonrisas televisivas. Hoy busca dirección, solvencia y carácter. Y eso se notó.

Laura Fernández: cuando la forma supera al fondo

Laura Fernández llegó con una imagen fresca, cercana y mediática. Durante meses, ese estilo le permitió conectar con una parte importante del electorado. Pero en este debate quedó la sensación de que el recurso se agotó.

Más allá de la simpatía, faltó profundidad. Sus respuestas no lograron transmitir claridad frente a los retos económicos, sociales e institucionales que enfrenta el país. En redes, el comentario fue recurrente: buena presencia, pero poco contenido.

En política, el carisma atrae, pero la preparación sostiene. Y cuando el país está en crisis, la estética deja de ser suficiente.

Claudia Dobles: el liderazgo que se construye desde la coherencia

Claudia Dobles mostró seguridad, orden y control del mensaje. En un escenario donde muchos improvisan, ella apostó por la consistencia. No levantó la voz, no evadió preguntas y no recurrió a discursos vacíos.

Su fortaleza estuvo en la coherencia entre lo que dice y cómo lo dice. Esa alineación transmite algo escaso en la política costarricense actual: credibilidad. Para muchos, fue una de las participaciones más sólidas de la noche.

Dobles no vendió promesas; ofreció dirección.

Jose Aguilar Berrocal: la sorpresa que obligó a mirar

Jose Aguilar Berrocal fue, sin duda, la revelación. Su intervención fue clara, concreta y enfocada en propuestas. No buscó aplausos fáciles ni protagonismo innecesario. Apostó por el contenido.

En un país cansado de la polarización, su tono sobrio y su enfoque práctico resultaron refrescantes. Su nombre empezó a circular no por escándalo, sino por mérito. Y eso, en política, es cada vez más raro.

Una campaña que entra en su fase real

El debate no definió la elección, pero sí marcó el inicio de la fase más seria de la campaña: cuando el voto deja de ser emocional y comienza a ser estratégico.

En este nuevo escenario, Ariel Robles y Fabricio Alvarado siguen siendo actores que no pueden subestimarse. Ambos cuentan con bases fieles, discursos claros y capacidad de movilización. En elecciones cerradas, esas estructuras pesan más que cualquier encuesta.

Por otro lado, Natalia Díaz y Juan Carlos Hidalgo enfrentan hoy un reto mayor: construir una narrativa que los proyecte como opciones reales de poder. El tiempo aún existe, pero ya no sobra.

Este lunes 12 de enero se celebrará un nuevo debate con Douglas Caamaño, Luis Amador, Ariel Robles y Juan Carlos Hidalgo. Para algunos, será la oportunidad de confirmar crecimiento. Para otros, la última posibilidad de corregir rumbo.

En política, un debate puede no hacer presidente a nadie, pero sí puede dejar fuera de competencia a más de uno.

El 1.º de febrero no será solo una fecha electoral. Será el reflejo de un país que debe escoger entre continuidad, cambio, prudencia o riesgo. Un país que, lentamente, parece estar aprendiendo a mirar más el fondo que la forma.

Y aunque hoy todo parece abierto, una cosa es clara: Costa Rica ya empezó a decidir.

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