El cobro electrónico

Cualquier pasajero, joven o viejo, hombre o mujer, al sentarse detrás del conductor de un bus; está propenso a un infarto al miocardio, al ver el hombre contando y ordenando las monedas en la “espuma”; al mismo tiempo arrancar y manejar el automotor, eso sin tomar en cuenta, el tiempo que ha gastado para recibir el dinero y dar el vuelto. Sin recurrir; como es mala costumbre, a rodeos y políticas populistas, opinamos que sería muy oportuno que la gente que no es “capitalista” y que no posee una cuenta bancaria y una tarjeta de crédito o de débito, compre un simple prepago, con opción de uno o más recorridos, en los Automercados cuyos horarios son muy flexibles y permanentes además; de estar ubicados en casi todos los sitios del País. La máquina lectora, puesta a la entrada del bus, sin la intervención innecesaria del chófer, podría ser usada también para la tarjeta de los adultos mayores en lugar de las cédulas de identidad. Este mismo sistema se podría implementar en el tren. Lo que proponemos es simple y factible, pero todo de repente y misteriosamente se torna complicado, por consiguiente cae la pregunta del “tontitico”: ¿qué habrá detrás?

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.

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