A las viejas y a los viejos y no a las adultas y adultos mayores; como se les llama hipócritamente, porque ser viejo no es un pecado, lo es; cuando a un viejo o a una vieja se les abandona sin darle un sustento, por tanto no es una ofensa tachar de vieja o viejo a un ser humano; hecha la aclaración, a los asegurados mayores de 65 años la CCSS les permitió, graciosamente; no tener que presentar su carné de asegurado para recibir las prestaciones en todos los centro de salud. A nuestro ver, son pocos los que olvidan guardar su carné en los bolsos o en sus billeteras, dicho sea de paso; casi siempre vacías de los pensionados pobres; ha sido una medida cosmética, que debería ser el inicio de otra más importante, como el carné de ciudadano de oro para viajar sin muchas trabas en el servicio público, incluidos los trenes, sin embargo; los autobuseros están buscando las cinco patas al gato, con el fin de oponerse a una facilidad, que en el fondo, para ellos mismos sería de utilidad.
Como broche de la vejez, hay que rogar a la ciudad de Nicoya, patria de los longevos, que haga el milagro de dar larga vida a las viejas y a los viejos, para que un día no muy lejano, puedan lograr un aumento de sus “pinches” pensiones mínimas. Amén.
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