
Así como en la novela de George Orwell titulada 1984, el Big Data nos está mirando todo el tiempo por medio de cámaras de seguridad que están por todo lado, los códigos QR, y el GPS en nuestros teléfonos celulares. Además, las tarjetas, tanto de débito como de crédito, permiten trazar nuestro recorrido cada vez que las utilizamos. Esta captura de datos se da a gran escala en las grandes plataformas digitales como Google, Facebook, Yahoo y Amazon. Como si esto no fuera suficiente amenaza a las libertades individuales, los gobiernos están sumándose a esta tendencia. En Costa Rica, el gobierno ha hecho dos intentos infructuosos en este sentido. Uno por medio de la UPAD, y el otro incluyendo preguntas que invaden la privacidad de las familias en las pruebas FARO. Afortunadamente, la reacción ciudadana, para oponerse, fue rápida y decidida. Estos intentos por captar información tan personal invaden la privacidad y ponen bajo amenaza las libertades individuales, levantando justificadas sospechas sobre las verdaderas intenciones detrás de estas iniciativas.
El caso más notorio del uso del Big Data es lo que hace el gobierno chino. El gobierno del gigante asiático ha desarrollado un sistema para conceder créditos sociales. Este sistema utiliza grandes bases de datos sobre las personas con el fin de promover el buen comportamiento ciudadano. Por el buen comportamiento, los créditos se pueden cambiar por boletos de avión o de tren. Por el contrario, el mal comportamiento social es castigado con conexiones más lentas de internet o acceso a escuelas de menor nivel académico. Aquí el gran problema es: ¿Qué es buen comportamiento? ¿Quién lo define? Por supuesto, la respuesta la provee el gobierno chino, en claro detrimento de las libertades individuales.
En la era digital la información es poder. Tan es así que el reconocido autor y conferencista Yuval Noah Harari, cree que se aproxima una guerra fría digital entre Estados Unidos y China. Esta guerra fría digital será un conflicto por el control de la información y el conocimiento para así controlar el comercio internacional y la tecnología de punta, y así ejercer su influencia en el mundo.
Nunca antes en la historia había sido tan fácil, para quien dispone de información, controlar a grandes masas de población. Así mismo, nunca ha sido tan difícil regular el uso de la gran cantidad de información de las personas que se genera por medio de las aplicaciones en celulares, cámaras de vigilancia, membrecías, tarjetas de débito y crédito, y principalmente por medio de las búsquedas en los motores de internet como Google, Firefox, Yahoo y las compras en línea en Amazon, Esta dificultad de regular el uso de la información se da debido a que los sitios de internet y sus servidores, residen en la famosa Nube. Eso hace que los datos estén en todos lados y en ningún lado a la vez. A pesar de estas dificultades, es de suma importancia promover iniciativas para regular el Big Data, muy especialmente haciendo énfasis en la responsabilidad y las consecuencias del uso indebido y no autorizado de la información personal y confidencial.
Recordemos que a través de la historia los grandes tiranos y dictadores han intentado, una y otra vez, controlar a la población. Hasta nuestros días no lo han lograrlo de forma definitiva, simplemente y sencillamente, porque los medios tecnológicos para hacerlo no estaban disponibles. Sin embargo, en el siglo 21 la tecnología para controlar la vida y movimientos de las personas, existe por primera vez en la historia. Por esta razón, quienes creemos en la libertad individual y los derechos de las personas, debemos estar más atentos que nunca.
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