
Por Luigi Rebecchi Pannelli
Cuando un país entra en una crisis total por un mal gobierno, en la mayoría de los casos, los mandatarios culpables; quienes no están a la altura de la situación y por consiguiente no son capaces de cumplir con sus cometidos, recurren en línea general a unos reclamos territoriales en contra de los países vecinos, con el fin de distraer al pueblo y mantenerse en el cargo. Pese al hecho de ser una movida política trillada y que nadie cree, las reclamaciones casi siempre; carecen de asideros legales y terminan en la nada, ocasionando el gasto del erario que todos pagan. Unos ejemplos son el del sátrapa de Nicaragua, a quien le falta reclamar la propiedad de la capital de Costa Rica; mientras su gente se muere de hambre y tiene que emigrar.
“¡Chilenos ladrones del mar!” ha sido la consigna sempiterna de muchos gobernantes de Bolivia, a los cuales se le ha unido Perú con revindicar parte de la costa del Pacífico chileno.
Los argentinos cuando se hallan en apuros piden la devolución de las Malvinas.
El chófer de Venezuela, fiel a la obsoleta consigna comunista; muy añeja, culpa al Tío Sam de todo el desastre de su país.
El binomio de los Castro, quienes tienen a los cubanos todavía con el racionamiento alimentario, achacan el desabastecimiento de la isla al “Bloqueo”.