Costa Rica ha sido, desde sus orígenes republicanos, un país que apostó por la educación como base de la democracia, la libertad y el progreso social. Gracias a esa visión, somos admirados por nuestra estabilidad institucional y nuestra cultura de paz. Sin embargo, los desafíos del siglo XXI exigen una educación que forme ciudadanos íntegros, éticos, bilingües y tecnológicamente preparados, sin perder la esencia humana y solidaria que caracteriza a nuestra nación.
Fortaleciendo la educación cívica y los valores constitucionales
Nuestra democracia necesita ciudadanos que comprendan y vivan los valores de la Constitución: libertad, igualdad, justicia, solidaridad y respeto por la ley. La educación cívica debe ser un eje transversal en todas las etapas escolares. Actividades como debates, parlamentos estudiantiles, proyectos de derechos humanos y servicio comunitario acercan la democracia a la vida cotidiana y fortalecen el sentido de responsabilidad ciudadana.
Incorporando fe, espiritualidad y ética
La educación debe abrir espacios de reflexión sobre la fe, la ética y la convivencia. No se trata de imponer creencias, sino de fomentar el diálogo, la empatía y el respeto. La formación espiritual fortalece la autoestima, la serenidad interior y el sentido de propósito de los jóvenes. Una educación que integra la espiritualidad con respeto y apertura construye jóvenes con raíces sólidas y visión amplia.
Jóvenes emprendedores y responsables económicamente
El futuro requiere ciudadanos creativos, innovadores y capaces de transformar ideas en proyectos reales. Por ello, es crucial enseñar economía básica, finanzas personales y emprendimiento desde edades tempranas mediante cooperativas estudiantiles, ferias escolares, proyectos colaborativos y experiencias reales. Estas actividades desarrollan liderazgo, pensamiento crítico y capacidad para contribuir al desarrollo económico y social de Costa Rica.
Inglés obligatorio: puerta al conocimiento global
El inglés debe ser una herramienta obligatoria y continua, no solo un curso académico. El 80% del conocimiento científico y tecnológico del mundo se publica en este idioma. Ser bilingües permitirá a nuestros jóvenes estudiar, trabajar y competir en igualdad de condiciones a nivel global. Convertirnos en un país bilingüe no es solo una meta educativa: es una estrategia de desarrollo nacional.
Inteligencia artificial en la educación
La inteligencia artificial (IA) está transformando la forma en que aprendemos, trabajamos y nos comunicamos. Incluir formación básica en IA permite desarrollar pensamiento lógico, creatividad, resolución de problemas y responsabilidad digital. La IA ya está presente en sectores como salud, comercio, turismo y agricultura; comprenderla abre puertas a empleos de alta calidad. La IA no reemplaza al docente: lo potencia y lo conecta con las nuevas generaciones.
Apoyo a los docentes y a la comunidad educativa
Ninguna transformación es posible sin docentes capacitados y valorados. Se requiere formación continua en civismo, valores, inglés, tecnología y emprendimiento. Las familias y comunidades deben ser aliadas activas. Una escuela que se abre a su entorno genera jóvenes más empáticos, solidarios y participativos.
Hacia una educación integral y con propósito
Una educación que combina valores, fe, civismo, inglés, emprendimiento e inteligencia artificial forma personas completas: capaces de pensar críticamente, actuar con ética y servir a su comunidad. El futuro de Costa Rica se escribe en las aulas de hoy. Apostemos por una educación que forme corazones, mentes y talentos capaces de construir un país más justo, próspero y humano.
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La autora es una ciudadana costarricense comprometida con la educación, la innovación y el desarrollo sostenible. Fundadora de Farm-to-Table Tours (farm-to-tabletours.com), impulsa iniciativas educativas y culturales que fortalecen la ciudadanía y el emprendimiento.