Doña Lola: ¡La artista que decidió ser infinita!

» Por Dragos Dolanescu Valenciano - Doctor en psicología de la Universidad Alcalá de Henares.

Un día especial, un sábado 15 de noviembre de 1926 nació, en tierras colombianas, una de las costarricenses más ilustres de nuestra historia: Dolores Fernández Caballero conocida para todos los que le estimamos y apreciamos como Doña Lola!!

Una mujer que no solo pintó lienzos, sino caminos!!! Su vida ha sido un regalo para el arte nacional.

Formó generaciones de jóvenes pintores estudiantes de Bellas Artes. Abrió puertas para que muchas mujeres maravillosas encontraran un lugar en el arte, en la sociedad. Siendo Doña Lola de la primeras en tener una exposición en solitario en 1949 .

Sin proponérselo se convirtió en un símbolo de fuerza, valentía y libertad. Una mujer de las que se construyen con trabajo silencioso, con perseverancia y con luz propia.

Doña Lola ha sabido reinventarse una y otra vez. Ella lo resume así:

“Yo no soy la misma de cuando tenía 20, 30 o 40 años… por eso mi pintura evoluciona.”

Y es cierto: cada una de sus obras es un acto en sí; meditado, muy bien calibrado. Un espacio que, cuando en las tardes uno pasa a tomar un café con ella en su estudio de un segundo piso, doña Lola realiza una sola pregunta:

¿Qué es lo que ves ahí?. Es el espejo que te desnuda … Qué es?

Visitarla es un privilegio. Además de una gran artista, es: madre y abuela maravillosa. Siempre es un placer visitarla!!!

Desde su mismo recibimiento en su hogar; es todo un placer. Su atuendo blanco impecable, su trato fino, su lucidez a los 99 años y su estudio lleno de historias convierten la experiencia en un ritual inolvidable.

Allí conversa de arte, del país y del mundo, siempre con la misma claridad que la ha acompañado desde joven.

Sus relatos de viajes desde muy joven acompañada de la familia o en solitario por diferentes partes del mundo desde los años 40 en adelante…

Los años que vivió en Florencia, Italia, en Suiza y Colombia, sus años de estudio con profesores tanto nacionales como extranjeros y la maravillosa historia de amor, la cereza en el pastel. Cómo conoció a su futuro esposo: Jean Pierre Guillermet —a quien conoció en un tren de Florencia a París. Ella dibujaba en la ventana del tren en movimiento pájaros y él le respondió con dibujos en su libreta de apuntes, porque ninguno hablaba el idioma del otro— excepto que los dos eran jóvenes artistas. Ahí inicio un futuro eternamente enamorados, pasando el resto de sus vidas juntos. Es la historia de amor, que cualquiera por lo menos una vez en la vida merece tener.

Por eso hoy, más que celebrar a la artista, celebramos a la mujer que eligió ser infinita.

A la que inspira, enseña y trasciende.

Gracias, doña Lola.

Un millón de veces gracias, por ser y por estar siempre!!!

Muchas gracias al Gobierno de Costa Rica en la figura de la primera dama, la señora Signe Zeikate, que organizó tan maravillosa recepción, y al señor presidente don Rodrigo Chaves Robles.

Al Museo Calderón Guardia por recibirnos y en especial en la figura de su director don Luis Núñez .

Podrán observar que yo fui muy feliz, por doña Lola y sus 99 años de vida creativa!

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