
Abordar el tema de la violencia hacia las mujeres, nunca ha sido una prioridad real dentro del discurso político patriarcal imperante en este país y el mundo entero. Debido a que la violencia, llámese psicológica, de acoso u hostigamiento, doméstica, sexual, de género, física, junto con la prostitución forzada, esclavitud, violencia laboral, patrimonial, económica, obstétrica, de esterilización sin consentimiento, mediática, institucional, simbólica, de tráfico de niñas y adolescentes junto con la trata, forman parte de una cultura aceptada e incluso practicada por un sector considerable de hombres que ocupan posiciones de poder y decisión, dentro del sistema político de ésta Nación.
De esta forma se visibiliza un discurso de exclusión, más allá del desinterés de una parte de la sociedad a la cual no le conviene un cambio real frente a esta problemática. Porque los avances que han surgido hasta ahora, se han producido en su mayoría gracias a la lucha que las propias mujeres han dado, dentro de los diferentes escenarios antes descritos. Esta situación se encuentra consolidada culturalmente a lo largo de la historia y en la actualidad ha quedado fuera de la agenda política de los candidatos, en donde prácticamente ninguno de ellos, se ha referido a este tema con verdadero interés.
De esta manera, este tipo de situaciones han sido expuestas por los principales medios de comunicación, en casos donde desde Diputados, Ministros de Gobierno, Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, ex Presidentes de la República, candidatos presidenciales, al igual que sacerdotes de la Iglesia Católica, Pastores Protestantes y Evangélicos, junto con funcionarios del Poder Judicial y la Policía, además de Catedráticos de las Universidades Estatales, connotados abogados y Jueces, entre otros, son algunos de los hombres que han estado y están en la actualidad, sentados en el banquillo de los acusados en los tribunales, por violencia contra las mujeres en este país.
Entonces, en un Estado de Derecho como Costa Rica podemos apreciar lo viciado que se encuentra el ámbito de las políticas públicas, para enfrentar la violencia contra las mujeres desde las altas esferas del poder. Ya que la mayoría de los puestos de decisión los ostentan hombres, que en algunos casos se encuentran cuestionados con uno o varios procesos judiciales, dentro de la diversidad de escenarios ya mencionados de agresión contra las féminas.
Así que ha llegado el momento de escuchar realmente, cuales son las propuestas de campaña de los candidatos sobre este tema; porque hasta la fecha han brillado por su ausencia planteamientos concretos, a favor de la lucha contra la violencia hacia las mujeres, más allá de las promesas que cada cuatro años se revisten de ilusorios ofrecimientos.
Por ello, quiero hacer referencia a Condorcet, gran intelectual girondino, revolucionario y padre del laicismo en la enseñanza, el que escribió lo siguiente: “Los hechos han probado que los hombres tenían o creían tener intereses muy diferentes de los de las mujeres, puesto que en todas partes han hecho contra ellas leyes opresivas o, al menos, establecido entre los dos sexos una gran desigualdad.” (Carta de un burgués de New Haven a un ciudadano de Virginia, 1787, Condorcet).
De tal manera, señores candidatos, muchas costarricenses quedamos a la expectativa de escuchar cuales son sus formulaciones en cuanto a los cambios, no solo en las costumbres y moral de los administradores de este país, en los diferentes entes públicos encargados de combatir la violencia contra las mujeres, sino también en las leyes. Pues hasta el momento se ha escuchado muy poco o nada, de sus agendas de gobierno en cuanto a cómo afrontar estos temas, ya que un gran porcentaje de los votos en las próximas elecciones, proviene del sector femenino más violentado y agredido per se.
Por último, es necesaria una discusión más integral dentro y fuera de los principales centros de pensamiento de este país, en cuanto al tratamiento de la violencia, más allá de cualquier discurso populista y demagógico de permisibilidad y justificación en contra de todas las féminas que deben pensar muy bien su voto, para las próximas elecciones…
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