
En todas partes uno escucha gente molesta con el gobierno. Los pescadores reclaman las condiciones precarias de desigual frente a flotas extranjeras que vienen a saquear la riqueza marina del país. Los agricultores protestan porque el gobierno nos tiene arruinados. Los ganaderos en bancarrota porque la importación de ganado se trajo los precios al suelo.
Los taxistas reclaman porque Uber les está matando sus ganancias. Los autobuseros reclaman que los costos de operación son muy altos.
La gente de barrios pobres reclama por casa, por agua, luz, educación y demás.
Los pequeños empresarios protestan por el cobro de impuestos y la inoperancia en la gestión pública.
…Todo el país de costa a costa está molesto; pero nadie pasa de la molestia a la acción. En Francia el pueblo decidió lanzarse a las calles como también lo hacen millones de chilenos y argentinos contra gobiernos autoritarios, represores y explotadores.
Pero la cultura del tico le lleva a verter su rabia en redes sociales y atacar al otro que al final de cuentas no es su enemigo.
Este país tiene un enemigo común y es la clase poderosa económicamente hablando. Esos que se sirven de diputados títeres de las fracciones del PLN, del PUSC, de los mal llamados cristianos y del PAC obviamente. Esa gente que tiene el poder de mandar en Casa Presidencial a Carlos Alvarado, ellos son el enemigo común del pueblo y nosotros peleando entre maestros, enfermeros, taxistas y trabajadores de empresa privada o independientes.
Acá debemos entender el poder que juntos tenemos todos, para paralizar a este país y su economía y hacer que esos ricos que están arriba pierdan mucha plata. Solo cuando ellos pierden dinero, es cuando le prestan atención al pueblo. Ellos no están por usted, ni por mí y menos por nuestros hijos; ellos están por dejar a sus hijos más ricos de lo que ya son y nunca les van a importar los pobres a los cuales ven con desprecio y consideran un desecho, una basura.
No me imagino a Juanito Mora despotricando en Facebook contra los filibusteros, pero sin una acción concreta más allá de eso.
Nos quejamos del alto costo de la vida y las estrategias del gobierno para asaltarnos cuando vamos al súper, a la gasolinera o el consultorio médico; nos quejamos del pago de altos impuestos y de marchamos que no se reflejan en las calles, en la inversión pública, ni las medidas sociales, pero no hacemos nada.
Todos estamos de acuerdo en que estamos muy molestos, eufóricos, indignados, iracundos; pero no pasamos de ser revolucionarios de redes sociales y el Gobierno lo sabe.
Cada 2 de agosto casi dos millones de ticos marchan a Cartago a ver a la “negrita buena” (la que no roba, ni anda de viaje por el mundo con el marido, como la otra) pero somos incapaces de marchar un solo día a la Asamblea Legislativa a recordarle a esa cuna de títeres, que ellos fueron elegidos por nosotros, para que nos represente y trabajen por nosotros y NO para las grandes empresas y la élite política.
No somos capaces de ir a Casa Presidencial por nuestra cuenta a exigirle a Carlos Alvarado cuentas de sus acciones; votamos por él para que trabajara para el pueblo y no para Florida Bebidas o el Banco BCT o la Cadena Papagayo a los cuales les da privilegios, junto con las empresas de Zona Franca que no le da al pobre pulpero.
No somos capaces de ir al Tribunal Supremo de Elecciones a exigir que los diputados sean elegidos de forma directa y no por una lista en una papeleta. Si los diputados fueran elegidos de forma directa por el pueblo dejarían de responder a los partidos corruptos que los llevaron al poder y trabajarían para quienes los votaron, porque sabrían que de lo contrario nunca más los elegirán.
Pero por eso no se hace dicha reforma, porque sería quitar el poder a las mafias políticas que manejan los partidos políticos, esas que ponen al frente de una papeleta de diputado, a sus esbirros y compinches por encima de gente buena y capacitada…
En fin, cuándo vamos a entender, con el ejemplo de Francia, que la voz del pueblo solo vale en la calle y que es la presión popular la que puede echar atrás medidas como los altos impuestos que el valiente pueblo francés logró detener y que en Costa Rica de la forma más dócil aceptamos.
Aún los ticos a sabiendas que los nuevos impuestos son para que los ricos paguen menos o no paguen nada en 10 años o para siempre y así compensar las pérdidas en las arcas del Estado.
Y detrás vienen nuevos impuestos y nuevas leyes para estrujar al pobre en una sociedad con el mayor índice de desigualdad de la región, en donde no hay puntos medios; es decir los ricos son infinitamente rico y los pobres son infinitamente POBRES, como lo señala el coeficiente Gini que mide la desigualdad.
En fin, haga de su malestar y descontento social una acción coordinada para ir a golpear a quien nos está golpeando.
Hay un derecho de legítima defensa en una democracia contra un mal gobierno, que deja de escuchar a su pueblo.
No más corrupción, no más impuestos, no más impunidad, no más PAC-PLN-PUSC.
Analice y comparta. Que haya muchos grafitis en las paredes y los puentes denunciando la injusticia. Todos a las calles ya sea con chalecos amarillos o chonetes blancos; pero vamos a demostrar que acá manda el pueblo y no los políticos. Ellos trabajan para nosotros que los elegimos y les pagamos. ¡¡¡Y si no les gusta que renuncien!!!
Termino diciendo una frase de José Martí: “LOS DERECHOS NO SE PIDEN, SE ARREBATAN”.
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