¿Democracia?

En estos meses me he dedicado a tratar de inscribir un partido político, con un grupo de amigos, recorriendo cada rincón de este país.

Me embarga un dolor tan grande, de ver a miles de ciudadanos que perdieron la esperanza, solo ven una estela de oscuridad que se cierne sobre nuestra pequeña Costa Rica.

¡El reclamo es claro! Están hartos de la corrupción, de ver como los partidos políticos reciclan a sus dirigentes una y otra vez, hasta el cansancio; cercenando de raíz la participación libre, democrática, en donde se consolida este nuevo orden ideológico, económico. Les da tristeza ver partidos políticos con dueños, sin permeabilidad alguna para las nuevas generaciones.

Cualquiera que viva este proceso podría coincidir conmigo, en los siguientes criterios: no hay nada más que conspire contra la participación libre de un ciudadano que el Código Electoral. Esto pasa principalmente por el dinero, miles de procesos legales que no permiten de manera real aspirar al poder a la gente más humilde, gente de clase media, a dirigentes comunales, deportistas, músicos, trabajadores, intelectuales, evidentemente carentes espacios de una verdadera participación ciudadana.

Costa Rica es una nación que tiene un Tribunal Supremo de Elecciones, que cuenta muy bien los votos, que vigila una participación electoral, que es absolutamente desigual con los recursos de deuda pública a los cuales solo tienen acceso los grandes partidos; que cuentan con legislación dispareja. Creada adrede para limitar la verdadera PARTICIPACIÓN en la democracia.

¿Cómo podemos pretender salvar la vocación democrática sin una verdadera educación cívica?; ¿cómo podemos seguir con una institucionalidad que no es respetada por la ciudadanía?… Cómo asumir el reto de gobernar, legislar, si es dar una licencia abierta a los insultos, esto ahuyenta a los ciudadanos honestos.

Este nuevo proyecto, es para tratar de construir una democracia participativa, que todos los grupos, sectores sociales, productivos, empresariales, puedan contar con la certeza de tener representantes identificados con sus necesidades. Como el trabajo digno, salud, vivienda, estudio, recreación, prosperidad de los sectores empresariales, sin esto no podemos hablar de una democracia efectiva, la cual desde hace muchos años está en cuidados intensivos.

A veces somos despiadados con los empleados públicos, pero al final son ejecutadores de la ley, creada por el primer poder de la República; que hace años esta secuestrado por los mercaderes. Debemos de construir una democracia solidaria, efectiva que nos lleve al progreso y a la justicia.

De verdad parece una película de terror, ver como argumentan algunos grupos políticos, que hacen esfuerzos para limitar el gasto de la hacienda pública. Tratan de aprobar la nueva ley de empleo público, castigando a los trabajadores, pero borran de la manera más cínica la raíz del problema, que son los grandes evasores fiscales, verdaderos responsables de la crisis. Pero ni por la mente le pasa a la clase política en generar ni un solo proyecto de ley que penalice este robo, que lo único que logra es desdibujar la COSTA RICA que conocemos y pone en peligro la PAZ SOCIAL.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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