Vivimos tiempos difíciles y complejos, que en el marco de un proceso electoral se agravan. Los problemas de Costa Rica son muchos, muy graves y desde hace mucho tiempo.
No es correcto culpar al actual gobierno por ellos, pero claramente si son responsables de no haberlos resuelto (conforme dijeron que lo iban a hacer) e incluso en muchos casos, son responsables de haberlos agravado.
Mucho de lo que el presidente Chaves reclama puede ser cierto, pero la forma en que actúa sembrando conflictos, descalificaciones, controversias, burlas y hasta insultos no han ayudado en absolutamente nada para resolver la grave situación que Costa Rica enfrenta. Si continuamos con esa misma forma de hacer las cosas, vamos rumbo al despeñadero, pues simplemente nuestro país no está preparado para sumirse en la división, el odio y la confrontación.
Todas las cosas muy buenas que se lograron en los últimos 80 años, fueron producto de la discusión política que dio espacio al dialogo constructivo para lograr acuerdos que hicieron que nuestro país fuera diferente y que por ello el mundo nos admirara. Hubo errores, claro está, si se quiere abusos y hasta injusticias, pero por mucho lo bueno superó a lo malo y eso nunca debemos dudarlo.
En la actualidad nadie, ninguna persona, ningún partido político, ningún grupo de interés, por sí sólo tiene la capacidad para proponer ni mucho menos implementar la solución de los problemas que el país tiene. Nunca como ahora se impone y necesita del diálogo, del respeto, del desprendimiento entre todos, para lograr acuerdos sobre lo que se debe hacer y, lo más importante, para decidir como hacerlo.
Espero que en las elecciones de febrero del 2026 no haya un ganador, sea quien sea, dado que eso puede engañarnos de que quien así resulte podrá resolver lo que el país enfrenta. Si hay una segunda ronda, creo que sería una excelente oportunidad para que la enorme mayoría de candidatas, candidatos y partidos políticos que están participando se acerquen y se comprometan en un proyecto de carácter nacional, participativo, diverso, respetuoso, responsable, en donde el bienestar de la mayoría sea su eje principal y en donde se rescate la cultura del dialogo y la negociación política como la única forma de gobernar un país en libertad y democracia.
No sabemos quien va a quedar en segundo lugar el próximo 1ero de febrero, por eso creo que ahora es el mejor momento para que las y los candidatos de la oposición, que claramente no quieren el continuismo de esta forma de gobernar confrontativa, descalificadora y divisionista, se pongan a trabajar desde ya en un acuerdo marco de carácter general, en el que se incluyan los principales compromisos para trabajar en los próximos 4 años, entre ellos el de dar participación a personas de diversas corrientes partidarias en el próximo gobierno y claro esta, que se comprometan a apoyar la candidatura de quien quede en el segundo lugar.
No pensemos en cada uno de nosotros, pensemos en el país, llegar a un acuerdo de ese tipo desde antes de las elecciones, será un excelente mensaje para toda la población y sin duda alguna nos devolverá la esperanza de que, una ves más, Costa Rica sabrá resolver sus problemas en el marco del respeto a la institucionalidad y democracia. Por favor señoras y señores candidatos, esto urge… para luego es tarde.