Cuando la toma de decisiones en temas país, no se afronta con la seriedad y responsabilidad requeridas por la investidura solemne que significa gobernar bien, se arrastran problemas que a la postre llegan a demandar acciones fuertes o desproporcionadas.
Tal es el caso de lo ocurrido con el régimen solidario del seguro de pensiones de la CCSS, conocido como IVM.
Un acuerdo de la Junta Directiva decretó un aumento inconsulto de un 1% del salario a todos los cotizantes del sistema. Esto es mucho más que el aumento salarial decretado para el año 2017. El golpe en las finanzas domésticas será efectivo a partir de junio del presente año.
Hubiese sido mejor un aporte escalonado de un 0,25% anual durante 10 años para que al final del decenio el crecimiento total fuera de un 2.5%, y su impacto paulatino sería casi imperceptible y de un mayor monto final que el “acuerdazo cajista” recién aprobado.
Por otro lado, se acaba de publicar el dato que el sector informal de nuestra economía cobija cerca de 942.000 trabajadores, un 42% de la población económicamente activa (PEA). Si la CCSS hiciera un esfuerzo por afiliar al menos un 33% de esa población, mediante políticas de mercadeo adecuadas, como ofertar un seguro mensual bajo de 20.000 o 25.000 colones mensuales, por ejemplo, para incentivar la afiliación al IVM, cientos de trabajadores se verían atraídos para cotizar para una pensión mínima de subsistencia, que sería mucho mayor que la otorgada por el régimen no contributivo. Sin embargo la Junta Directiva de la CCSS ha optado por lo más fácil, un decretazo del 1% sobre el salario del trabajador.
Con el aumento de la esperanza de vida del costarricense cercano a los 80 años, y el evidente envejecimiento de nuestra población, estoy consciente que la pensión a los 65 años es insostenible. Si en algún momento se requiriera elevar la edad de retiro, espero que la institución no lo haga con otro golpe fuerte; y que valore un aumento escalonado y paulatino para los futuros pensionados del sistema, y nunca elevar la edad retiro bruscamente a los 70 años, según soplan los susurros del piso noveno en la avenida segunda.
Una opción interesante a ser valorada por la Junta Directiva de la Caja es abrir la posibilidad de que quienes inicien sus aportes al sistema lo puedan hacer ya con cuentas individualizadas, como ocurre el día de hoy con el ROP de la ley de protección al trabajador.