Introducción
El estudio comparativo de eventos históricos que involucran intervenciones militares de Estados Unidos en América Latina permite discernir patrones recurrentes de política exterior, doctrinas de seguridad nacional y legitimaciones estratégicas. Dos de estos episodios la operación “Causa Justa” que condujo a la caída de Manuel Antonio Noriega en Panamá el 03 de enero de 1990, y la operación militar estadounidense casualmente del 03 de enero de 2026 que resultó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, separados ambos eventos por 36 años, ofrecen un campo fértil para la reflexión geopolítica sobre el ejercicio del poder, la seguridad hemisférica y las transformaciones de la doctrina estadounidense en materia de intervenciones directas. Ambos eventos se dieron en administraciones republicanas, presidentes George H. W. Bush y Donald Trump.
Panamá (1989–1990): antecedentes y resultados
A finales de la década de 1980, Panamá se encontraba bajo el control de Manuel Antonio Noriega, un militar con vínculos complejos con agencias de inteligencia y redes internacionales que había evolucionado hacia un régimen autocrático acusado de narcotráfico y represión política. Las tensiones culminaron en diciembre de 1989 con la invasión estadounidense denominada “Causa Justa”, cuyo objetivo explícito fue restaurar el orden constitucional, proteger a ciudadanos estadounidenses y desmantelar el aparato narco criminal asociado al régimen panameño. Las fuerzas estadounidenses entraron en Ciudad de Panamá y, tras intensos combates, Noriega se rindió el 03 de enero de 1990, entregándose a las autoridades estadounidenses y siendo trasladado a Miami para enfrentar cargos judiciales.
Este episodio, aunque polémico en su momento, fue inscrito en la narrativa política estadounidense como una acción decisiva para preservar la seguridad regional y combatir el narcotráfico.
III. Venezuela (03 de enero de 2026): contexto y ejecución de la operación
El 03 de enero de 2026 marcó un hito similar. En respuesta a una prolongada crisis política y a acusaciones de fraude en las elecciones de 2024, que cuestionaron la legitimidad del régimen de Nicolás Maduro, Estados Unidos lanzó una operación militar sorpresa denominada “Resolución Absoluta”. La acción incluyó ataques aéreos y la movilización de fuerzas especiales que capturaron a Maduro y a su esposa, trasladándolos fuera de Venezuela para enfrentar cargos penales en tribunales estadounidenses.
El presidente de los Estados Unidos declaró el éxito de la operación, afirmando que se trataba de una acción cuidadosamente planificada para enfrentar a un gobierno acusado de narcoterrorismo, corrupción y de socavar principios democráticos elementales.
Comparación de legitimaciones y justificaciones
En ambos casos, la legitimación de la acción estadounidense se sitúa dentro de marcos de seguridad y orden internacional, si bien con diferencias contextuales:
- Noriega (1990): acusado de narcotráfico, implicación en redes criminales y amenazas a ciudadanos estadounidenses, lo que facilitó una narrativa centrada en la defensa de la ley y la seguridad.
- Maduro (2026): un líder cuyo mandato fue ampliamente cuestionado internacionalmente tras resultados electorales controvertidos en 2024, acusado además de vínculos con el crimen transnacional y narcoterrorismo, lo que constituyó el fundamento para la intervención.
Es significativa la repetición de la fecha del 03 de enero, que establece un simbolismo histórico: ambas operaciones concluyeron en esa jornada, lo que sugiere una especie de ciclo estratégico dentro de la política exterior estadounidense hacia regímenes considerados transgresores de la legalidad internacional.
Dimensión legal y geopolítica
Aunque las justificaciones presentadas por Washington han sido acogidas favorablemente por sectores que enfatizan la lucha contra el crimen transnacional y la defensa de la democracia, estas operaciones también han suscitado debate en materia de derecho internacional. En el caso de 2026, la ausencia de autorización clara del Congreso estadounidense y la cuestión de la soberanía venezolana abrieron discusiones sobre la legalidad de medidas unilaterales sin respaldo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Desde una perspectiva geopolítica, sin embargo, la captura de líderes considerados ilegítimos por múltiples actores puede interpretarse como una manifestación continuada de la doctrina de Estados Unidos de prevenir la consolidación de gobiernos que, en su criterio, representan amenazas a la estabilidad hemisférica y a los intereses estratégicos nacionales.
Consecuencias estratégicas y perspectivas futuras
Los efectos de estas intervenciones son múltiples y deben analizarse tanto en términos de estabilidad regional como de relaciones internacionales:
- La caída de Noriega en 1990 condujo a un periodo de reconstrucción política en Panamá y a un reajuste de su inserción hemisférica.
- La operación de 2026, además de remover a Nicolás Maduro, implica un cambio radical en la administración venezolana, plantea la posibilidad de transición de gobierno y abre debates sobre la reconstrucción institucional del país y su relación con el orden internacional.
Ambos casos reflejan la capacidad de Estados Unidos para proyectar poder militar de manera decisiva, actuando no solo como superpotencia, sino como árbitro en contextos donde percibe amenazas a sus prioridades de seguridad y estabilidad regional.
VII. Conclusión
El análisis histórico de las operaciones de Estados Unidos que condujeron a la caída de Manuel Noriega en Panamá (03 de enero de 1990) y a la captura de Nicolás Maduro (03 de enero de 2026) revela un patrón de intervenciones que combinan elementos de seguridad nacional, lucha contra el narcotráfico y defensa de marcos democráticos. Más allá de las controversias legales que puedan suscitarse, el impacto geopolítico de estas acciones consolida la noción de que Estados Unidos continúa desempeñando un rol central en la configuración del equilibrio de poder en el hemisferio occidental, actuando en ocasiones con fuerza m y decisión ante crisis que percibe como directas amenazas a sus intereses y a la estabilidad regional.
El camino y desenlace de Venezuela apenas inicia.