¡Cumpleaños del Museo de las Niñas y los Niños!

Costa Rica tenía una cárcel que, según relatos de su triste historia, fue un infierno. Me refiero a la otrora denominada Penitenciaría Central.

En la denominada “Peni”: imperó la pena, el dolor y la degradación humana. La dignidad de hijos de Dios, ahí no existía. Incluso a sus más temibles reclusos se les llamó los hijos del mal (del diablo).

Según cuentan: hubo crueldad extrema. Había hambre, frío y temor (comentaron que dormir, se convertía en tormento).

Imperaba el terror, la ley de la selva. La ley del más fuerte, algunos dirían la ley del más malo.

Sí: Costa Rica tenía un infierno entre muros. Un territorio sin derechos humanos. Una vergüenza que, con muchísima visión, acabó.

Muros… infraestructura histórica y atractiva quedó.

Muros y altas paredes. Fortines vigilantes que querían convertirse en faros de ilusión y alegría. Fortines que, como gigantes de los buenos… querían abrazar al prójimo.

Sí: un castillo que quería, entre otros, reseñar su historia de pena, para no repetir el dolor de lo malo.

Un castillo que clamaba que se debería convertir el mal en bien… en enseñanzas positivas.

Y, una dama, una primera dama: escuchó el clamor. Y, ella soñó lo que hoy es realidad.

El castillo se convirtió en museo del saber y diversión, (por ejemplo: con más de 40 salas. Con temáticas variadas: universo, historia, dinosaurios, música, medios de transporte. Con exhibiciones interactivas que educan en astronomía, la ecología, la vida humana).

Ella, la primera dama soñó, trabajó y se logró el más hermoso museo de nuestras tierras, el museo de las niñas y niños habitantes de esta patria bendita. El museo que, las personas menores ven como castillo de ensueño, y las personas mayores, como una monumental obra del saber… que contiene conocimientos del ayer y del presente; de la vida popular y de la ciencia y tecnología. Todo al servicio de las niñas y niños… al servicio de todos los habitantes y turistas.

Costa Rica tiene un castillo que fomenta estudio, amor y paz. Un castillo que (por sentir y labor de doña Gloria Bejarano Almada, y colaboradores): cumple 30 años de servicio educativo y cultural; y lo que es importantísimo: de convivencia familiar.

Costa Rica: una de tus magnas obras cumple años. Y, por ello estamos felices, y agradecemos a todo el personal del museo (el de ayer y el de hoy). Y por supuesto a doña Gloria: por hacer el bien y: dar alegría especialmente a las niñas y niños. Gracias a todas las personas que ayudaron a que el sueño se convirtiera en realidad… en felicidad.

Murió la cárcel y floreció el museo. Viva la vida, la libertad, la enseñanza y el amor demostrado.

Sirva, el ejemplo del Museo, sirva para que: de lo triste brote la alegría, del mal… el bien; y para que las diferencias se conviertan en coincidencias.

Costa Rica nos necesita unidos, para así: cambiar lo negativo y convertirlo en lo positivo.

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