En la actualidad, la deliberación pública ha dejado de ser un espacio para el intercambio de ideas y se ha convertido en un campo de batalla dónde la izquierda comunista está, desesperadamente, tratando de IMPONER sus ideas a toda costa y sostener sus “feudos ideológicos obsoletos” en el planeta.
La RAE define las siguientes palabras así, ecosistema: “Sistema ecológico constituido por un medio y los seres vivos que habitan en él, así como por sus relaciones mutuas”. Posverdad: “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”. Feroz: “Brutal, agresivo, cruel, despiadado”.
La sociología nos indica que vivimos plenamente en la era de la posverdad, una situación cultural preocupante donde los hechos objetivos e irrefutables han perdido peso frente a las apelaciones emocionales y las creencias personales.
Nuestra amada Costa Rica no escapa de esta realidad. Los gobiernos democráticos están siendo atacados por los tentáculos extremistas.
En este “ecosistema”, ciertos liderazgos explotan con una pasmosa frialdad mentiras estratégicas y narrativas diseñadas a la medida de su audiencia (las víctimas del descarado adoctrinamiento universitario), sustituyendo la realidad por consignas que apelan al miedo o al resentimiento.
Podemos perfectamente pensar que nuestro país está inmerso en una manipulación de la verdad con un solo objetivo: “evitar los debates racionales sobre las necesidades urgentes como los temas de las reformas judiciales, seguridad y narcotráfico”.
Las discusiones y las propuestas de los Diputados de la República-especialmente de la oposición- ya no giran en torno a los verdaderos objetivos patrióticos, sino que día a día se consolida una fractura que pareciera convertirse en una “enfermedad crónica”.
Al romperse los puentes del diálogo, cada quién expone su posición generando gran cantidad de información. Sin embargo, se consolida una DESCONEXIÓN que pone en jaque la convivencia democrática y transforma a la sociedad en un territorio dividido y hostil.
Estimado lector, para nadie es un secreto que nuestra EJEMPLAR DEMOCRACIA, está hoy en un “vaivén de dimes y diretes” que NO llevan a nada.
Caer en la mezquindad y desconocer el cambio positivo que está experimentando Costa Rica desde hace ya 4 años y casi 6 meses, sería el más vil acto de IRRACIONALIDAD.
Reiteramos, el actual gobierno de doña Laura Fernández Delgado y el anterior han dado muestra de gran valentía implementando estrategias de confrontación sana a los temas que nunca antes nadie se atrevió a tocar.
La gran amenaza moral que viene de los DISCURSOS DE ODIO, la prepotencia y escasa capacidad de aceptación por parte de una minoría parlamentaria, tienen a nuestro país al borde de un estancamiento en la gestión pública por pura y simple POLITIQUERÍA BARATA.
Unido a lo anterior es imposible NO REFERIRSE a la falta de respeto y compromiso con el país por parte de los representantes del Poder Judicial.
El pasado 14 de octubre está ya inscrito en la historia. Costa Rica inauguró el Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado o de la Criminalidad Organizada (CACCO) y los grandes ausentes fueron aquellos que deben “castigar los delitos y juzgar las diferencias entre particulares”. Aquella premisa de equilibrio e imparcialidad de “ser “invisible y nulo” en términos políticos, ejecutado por tribunales ciudadanos no permanentes que se limiten estrictamente a aplicar el texto literal de la ley, impidiendo interpretaciones arbitrarias”, hoy está DESAPARECIDA.
El ciudadano sabe muy bien que la mayoría de funcionarios del Poder Judicial son personas honestas y trabajadoras. Asimismo, conoce los frutos amargos de las magistraturas insanas y su cabeza.
¿Cómo es posible que, en un país reconocido por su ejemplar Estado Social de Derecho, sean las autoridades judiciales quienes, al parecer, ostentan la bandera de la subjetividad y el sombrero político que protege al BLOQUE OPOSITOR liderado por la izquierda comunista?
Estimado lector, si la justicia “se pone a la venta” la democracia es un engaño. Es imposible no vislumbrar que el colapso inicia cuando se extingue la independencia judicial y los jueces pasan de defender la ley a obedecer órdenes, sometidos por el poder político, la billetera de algunos o simplemente por la incursión del crimen organizado.
Lo mencionamos meses atrás cuando expusimos el concepto del “lawfare”, con los tribunales y la verdad secuestrados, la judicialización de la política se convierte en la norma; “La Corte” deja de buscar la verdad y pasa a operar como un paredón político, convirtiéndose en un arma para linchar y sacar del juego a sus enemigos.
Ya es hora que el irrespeto, la mala fe y la no aceptación de la realidad política sean eliminados de las mentes perversas que perdieron el poder. Costa Rica ya no es la misma y se quitó la venda. ¿Veremos alguna sorpresa con el nombre de la nueva ¨cabecita¨ de la Corte Suprema de Justicia y del Poder Judicial? De lo anterior y más, hablaremos la próxima semana, Dios primero.
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El autor es Licenciado en Relaciones Internacionales. Analista político internacional. Además elabora procesos de capacitación política, desarrollo comunal y administración. maumazu208@gmail.com.