Crisis bancaria en el mundo desarrollado: un fenómeno creado

» Por Welmer Ramos González - Economista

Es una crisis provocada por los bancos centrales por aplicar su única receta de la peor manera.

Este artículo trata de hacer una explicación sencilla sin complicaciones innecesarias.

Las tasas de interés en el mundo estuvieron muy bajas entre el 2008 – 2021 y eso generó la convicción de que esa era la norma, o de que un ajuste al alza no sería abrupto, sino gradual en el tiempo.  En ese periodo, la inflación no era problema en ninguna parte del mundo y el suministro de liquidez era generoso por parte de los bancos centrales, por ello los bancos comerciales más grandes del mundo, en ciertas circunstancias, no remuneraban los depósitos que recibían a corto plazo, es más, a veces cobraban por tenerlos.

Los bancos comerciales transformaron esa bonanza de liquidez, en inversiones a plazos de 20 años, o más, a tasas de interés cercanas al 4% cuando se trataba de préstamos a empresas, o tasas del orden del 1% cuando se trataba de invertir en bonos de deuda soberana de bajo riesgo y a plazos de 30 años o más. Todas eran inversiones seguras y de alta bursatilidad (fáciles de vender en las bolsas de valores y convertirlas en dinero líquido). Por qué cuidar el calce de plazo entre depósitos y préstamos si las bolsas de valores pueden solucionar el problema de la liquidez, fue la consigna.

Pero la pandemia del COVID-19, generó efectos inesperados, debido a las medidas de cierre de grandes sectores productivos, llevó a desajustes de las cadenas de producción mundiales que terminaron por generar escasez de bienes y servicios, en mercados muy importantes: en los Estados Unidos, Europa, China, entre otros. Se llamó a ese fenómeno, la crisis de contenedores que triplicó el costo del transporte e impactó al alza los precios de materias primas y bienes que se requieren para abastecer el aparato productivo mundial. Antes de esto, las cadenas productivas mundiales estaban engranadas perfectamente, luego el desajuste fue tal que, por ejemplo, la falta de un chip norteamericano con un valor de $5, en el proceso de producción de autos en Japón, hacía que la de producción se retrasara decenas de días, encareciendo el costo de producción y generando faltantes en el mercado, con lo que los precios aumentaron no por exceso de demanda, sino por faltante de oferta e ineficiencias en la logística. Esto ocurrió en todas los sectores productivos, en todo el mundo, con diferencias apenas de grado, pero con incrementos muy importantes en los precios a nivel mundial.

El aumento de los precios por problemas de faltante de bienes se agravó, aún más, por la inesperada invasión de Rusia a Ucrania, que tuvo efectos directos en las costos de los cereales, insumos agrícolas y demás bienes que se generan en esa región y abastecen el mundo, y de manera indirecta por el bloqueo económico a Rusia, por parte de occidente, que disminuyó la oferta de bienes rusos en el mundo o los encareció, dadas las triangulaciones que tiene que ejecutarse para ponerlos en los mercados.

La escalada de precios sorprendió a la bancos centrales por su rápido crecimiento, y estos atacaron el problema, cual cirujanos barberos, mediante el único instrumento que conocen, aumentando las tasas de interés de manera abrupta y reduciendo la liquidez, como si se tratara de un aumento de la demanda agregada. La velocidad del ajuste de las tasas de interés sorprendió a toda la banca con enormes carteras invertidas a tasas de interés bajas, fijas y a largo plazo. Con subidas de 4 o 5 puntos porcentuales en menos de un año, aparecieron opciones de inversión a corto plazo (2 años) a tasas que superaban los rendimientos de las inversiones antiguas en poder de los entes financieros, por lo que los depositantes comenzaron a exigir su dinero para aprovechar esas oportunidades. Esto hizo que los bancos fueran a las bolsas de valores a liquidar sus títulos antiguos, pero eso implicaba venderlos a sumas muy inferiores a su valor facial, o sea, los bancos que hoy están en problemas, debieron vender los títulos a precios que muy inferiores a los que ellos pagaron al adquirirlos, con pérdidas enormes que deben soportar sus patrimonios, que a veces no tienen la capacidad para tal situación.

Los bancos trabajan con dinero que en el 90% no les pertenece, solo en 10% es patrimonio, el negocio es recibir depósitos de las personas (físicas y empresas) y prestarlos, pagando una tasa de interés menor a la que cobran por los recursos.  Si hay pérdidas, deben cubrirse con el 10% de capital que es propiedad de los accionistas, por eso los entes reguladores deben ser muy cuidadosos en la supervisión de los entes financieros, pues pérdidas superiores al 10% de los activos estarían afectando el patrimonio de los ahorradores.

¿Por qué pierde dinero un banco si tiene inversiones a largo plazo a tasas de interés fijas, y estas aumentan? Supongamos que compramos un bono del Tesoro Federal, hace un año por un valor de US$ 1 millón, a 30 años plazo, y con una tasa de interés del 1%, o sea, cada año nos ganaremos US$10.000 en intereses. Hoy un año después, ocupamos el dinero y vamos a la bolsa de valores a vender el bono, pero ya la tasa de interés para bonos iguales ha subido al 2%. Nadie nos pagará el millón, pues ahora para obtener un ingreso anual de US$10.000, solo se necesita invertir US$500.000, pues la tasa se duplicó. Podemos vender el bono en la bolsa pero ya no vale el US$1 millón, en este ejemplo, valdrá casi la mitad de eso. El precio del bono nuestro cayó estrepitosamente consecuencia de la subida en las tasas. Así, el incremento acelerado de las tasas de interés ha hecho que las grandes carteras bancarias a tasa fija pierden valor, también aceleradamente. De esto es que estamos hablando cuando se dice de las pérdidas bancarias y de los fondos del ROP.

En buena medida, la crisis bancaria ha sido provocada por la chambonada de los bancos centrales, en tratar de controlar una inflación por costos como si tratara de un exceso de demanda. La velocidad de ajuste al alza de las tasas de interés, ha generado enormes de pérdida de valor de las carteras financieras en el mundo, tanto de los bancos, de los fondos de pensiones, entre otros, y está ocasionado severos problemas a las familias que, en una alta proporción, están sobre endeudadas, a las empresas que apenas intentan recuperarse de la crisis del COVID, y a los gobiernos que deben destinar más recursos al pago de intereses restándolos de los programas sociales y la inversión; como consecuencia se han frenado las inversiones por el encarecimiento del crédito, y se reduce la demanda agregada, con lo que deterioran los procesos productivos y el empleo.

Como medidas para salvar, en parte, los bancos en problemas en los Estados Unidos, la Reserva Federal, ha anunciado que comprará la deuda del Estado Norteamericano en las carteras de estos bancos, al valor facial de los títulos, pero no así los títulos corporativos, por lo cual no sabemos si tal medida será suficiente. Además, serán medidas para salvar el banco del país donde opera, pero no para salvar el valor de las carteras de extranjeros o de los fondos de pensiones que se pudieran verse afectados. En Costa Rica, aún no sabemos sobre las repercusiones que tendrán los entes financieros, no tenemos noticias de las valoraciones de los grandes fondos donde están buenas parte de los recursos del ROP.

Apenas minutos antes de terminar este artículo, el Banco Central de Costa Rica, parece al fin darse cuenta del error de política monetaria que ha venido perpetuando y, ha anunciado este 16 de marzo una disminución de medio punto porcentual en la altísima tasa de política monetaria, medida insuficiente aún, pero más vale tarde que nunca.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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