
Actualmente Costa Rica se encuentra en una posición muy ventajosa para aprovechar sus recursos mineros. Tenemos la estructura legal, instituciones capacitadas y gran variedad de profesionales idóneos y capaces para hacer las cosas de la forma correcta. Las condiciones de conciencia ambiental, institucionalidad adecuada y el factor humano preparado y dispuesto, atraen a empresas y proyectos que son exigentes. La situación contraria, es decir la condenación sin investigación, la prohibición por decreto o moratoria sin proporcionar alternativas viables generan por el contrario todo lo opuesto. De esta manera se atrae solamente a quienes ven oportunidades por medio de la ilegalidad, y por ende, los que se apegan a la ley son los únicos afectados cuando se usa la misma para prohibir y atrasar a quienes están dispuestos a obedecerla.
El Colegio de Geólogos y la Dirección de Geología y Minas del MINAE (al igual que muchos otros profesionales: Químicos, Ingenieros, Biólogos, etc.) tienen y ofrecen al país todo su conocimiento y esfuerzo. Las propuestas de todos los que reconocen la urgente necesidad de generar, producir y desarrollar son varias y factibles. Lo importante es que permitan trabajar, solucionar y sobre todo alivianar la espalda del pueblo, en vez de recargarla con aún más tributos.
Los países que han entendido que sin una economía diversificada no es posible tener estabilidad y seguridad son los mejores preparados para cualquier complicación interna o externa. Los residentes de Alaska por ejemplo, reciben anualmente casi $2,000 por el petróleo extraído en su territorio, leyó bien – no les meten impuestos sino que RECIBEN ese monto, esto incluye a cada niño y adulto. Los ciudadanos de Noruega tienen cada uno a su nombre casi $190,000 como fondo de retiro por la misma razón; y hay otros países con condiciones similares. Si en Costa Rica no existe industria que permita ese tipo de beneficio directo al pueblo, entonces no existe ningún “modelo de desarrollo” con la autoridad moral ni real para prohibir que otras actividades aporten a la economía nacional. En otras palabras, la conservación y el turismo no tienen derecho a servir de excusa para prohibir otras formas de ingresos y de desarrollo que beneficien al país.
Hablando de distribución de la riqueza, Costa Rica según un estudio de la CEPAL del 2015 fue, detrás de Venezuela, el segundo país donde aumentó más la desigualdad social, mientras que en los otros 14 países de América Latina se redujo esa nefasta brecha.
A raíz de la crisis económica que atraviesa Costa Rica es nuestra obligación, como costarricenses y como Geólogos, ayudar al país en lo que podamos. Mark Twain dijo: “Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos que han sido engañados”. Pero los hechos, son los hechos: algunos “fundamentalistas minero-fóbicos” han convertido al país en su “cajero automático” a pura imagen ficticia de vanguardismo conservacionista, pero sin resultados tangibles a favor del pueblo. Esos mismos que hoy día ganan más en su jubilación de lo que ganaron jamás “trabajando”, se han asegurado de que sus pensiones de lujo salgan del sudor del pueblo y no de los recursos del subsuelo. El ciudadano promedio debe hoy día tener más de un trabajo solo para sobrevivir y poder pagar los impuestos crecientes que le confiscan de lo que logre producir.
La próxima vez que le aumenten el costo del combustible que se pudo haber producido localmente, o de cualquier servicio público o algún impuesto directo o indirecto, recuerde que ese dinero pudo fácilmente haber salido del aprovechamiento de nuestros recursos minerales, en vez de salir de SU bolsillo. Cuando le den una cita de cirugía en la Caja para dentro de 3 años recuerde que es absolutamente falso que usted o ningún costarricense escogió este modelo de subdesarrollo. Cuando algún familiar se mate en nuestros caminos nacionales porque “no hay presupuesto” para ojos de gato, ni para arreglar uno de los numerosos deslaves en carreteras, recuerde que ese es el precio del subdesarrollo que los gobernantes del pasado nos han impuesto.
Es innegable que este país tarda más de 3 décadas para reponerse a medias de una tormenta tropical (que son cada vez más frecuentes), entonces vamos avanzando, pero en la dirección equivocada y el “modelo de desarrollo” que nos han impuesto no da la talla.
—
Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.