Costa Rica: El triunfo del mestizaje sobre el mito de la derrota y la mal llamada leyenda negra española

» Por Dragos Dolanescu Valenciano - Doctor en psicología de la Universidad Alcalá de Henares.

Por años la izquierda política nos han contado una historia de buenos y malos, de “nosotros” los vencidos y “ellos” los crueles conquistadores. Pero, ¿quiénes somos realmente los costarricenses? Si miramos más allá del mito y de la narrativa política actual, encontraremos una verdad que nos reconcilia con nuestro pasado.

Es el espejo del ADN, la prueba irrefutable para hablar con propiedad, hay que mirar la ciencia. Los estudios de la Universidad de Costa Rica (UCR) rompen cualquier discurso de odio o “exterminio total”. El costarricense promedio es un mestizo trihíbrido. Genéticamente, llevamos una herencia fascinante:

  • 45% – 61% Europeo
  • 30% – 35% Indígena
  • 9% – 15% Africano
  • 6% – 9% Oriental

Este dato es el corazón de la cuestión: no somos las víctimas de una invasión externa, somos el resultado biológico de un encuentro. Como bien señala José Javier Esparza, la mortandad indígena fue trágica pero causada principalmente por virus invisibles, no por un plan de exterminio. Si el plan hubiera sido la aniquilación, el 35% de nuestro ADN indígena simplemente no existiría hoy.

El tesoro de la herencia hispana

Pero nuestra identidad no es solo genética; es, sobre todo, cultural. Somos lo que somos porque nos enriquecimos con un legado que nos conecta con el mundo entero. La lengua española, que nos permite comunicarnos con más de 500 millones de personas, no fue una “imposición” vacía, sino el vehículo de una literatura, un derecho y una filosofía que nos sacó del aislamiento.

A esto se suma la fe cristiana, que aportó la base moral y la noción de la dignidad intrínseca de cada ser humano, un concepto revolucionario que permitió la creación de las Leyes de Indias, el primer cuerpo legal en la historia que reconoció derechos a los nativos.Que fue la base que se cimentó he inspiración para lo que terminó siendo Los Derechos Humanos Universales de primera generación.La cultura europea, con su arquitectura, su música y sus instituciones, se fundió con la mística americana para darnos la estabilidad y los valores que hoy definen nuestra democracia.

Renegar de esto es amputar nuestra propia riqueza espiritual e intelectual.

La “fake news” que nos divide…

¿Por qué nos enseñan a odiar la mitad de nuestra sangre? El académico Marcelo Gullo lo explica con claridad: la Leyenda Negra fue la primera gran “fake news” de la historia, fabricada por potencias rivales para fragmentar el bloque hispano. No fuimos “colonias” explotadas, sino provincias de una corona que se cuestionó a sí misma la legalidad de su presencia.

Sin embargo, esta leyenda ha sido resucitada por la izquierda identitaria y grupos como el Foro de São Paulo. Su objetivo es claro: dividirnos y vencer. Al sustituir la unión de la Hispanidad por un “indigenismo” radical, buscan que nos peleemos con Europa y con nosotros mismos, creando un enemigo externo para que no miremos la ineficiencia de los gobiernos de izquierda actuales, a lo largo de Hispanoamérica.

Superar la “adolescencia histórica”

Aquí es donde el pensamiento de Juan Miguel Zunzunegui se vuelve vital para nosotros. Él advierte que Hispanoamérica vive en una “adolescencia histórica”: preferimos culpar a alguien que llegó hace 500 años de nuestros problemas actuales antes que asumir nuestra propia responsabilidad.

Y es aquí que como Psicólogo de profesión, al Identificarnos únicamente con el “indígena conquistado” es una forma de esquizofrenia cultural. Renegar del 60% de nuestra herencia europea, de nuestra lengua y de nuestra fe, es odiarnos a nosotros mismos. El costarricense no es el vencido, es el sobreviviente y el heredero de mundos que se fundieron para crear algo nuevo,único y maravilloso!!!

Un llamado a la identidad tica

Costa Rica no debe pedir perdón por su origen. Nuestra paz, nuestra lengua y nuestra fe son el fruto de una evangelización y un mestizaje que nos dio una identidad propia.

Es hora de dejar de creer el relato que nos quiere resentidos y pequeños. Somos hijos de España, Europa, Oriente Lejano, África y de la América ancestral. Al aceptar nuestra herencia completa, dejamos de ser víctimas y nos convertimos en protagonistas. Como dice el dicho: “el que no sabe de dónde viene, no sabe hacia dónde va”. Nosotros ya sabemos qué dice nuestra sangre y nuestra voz: somos Hispanidad, somos mestizos, y nuestro futuro depende de nuestra unión, no de nuestro rencor.

El futuro es la Hispanidad

Nuestra herencia no es una deuda que pagar, sino un capital que invertir. Al aceptar que somos tanto el arco como la flecha, tanto el navegante como el habitante de la selva, recuperamos nuestra dignidad histórica. Costa Rica no debe pedir perdón por existir; debe celebrar que en sus venas corre la síntesis de varios mundos que, al encontrarse, crearon una civilización nueva.

Somos mestizos, somos occidentales y somos hijos de una historia compartida. Nuestra paz no nace del rencor, sino de la reconciliación con nuestro espejo.

VIVA COSTA RICA!!!

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