Costa Rica cambió: hacia una gobernanza metropolitana

» Por Lic. Juan Diego Gómez González - Presidente Unión de Gobiernos Locales, vicepresidente Concejo Municipal de San José

Costa Rica cambió, nuestros territorios cambiaron, pero nuestra forma de gobernar sigue siendo la misma. Tenemos un área metropolitana y mientras no la gobernemos seguiremos administrando problemas en lugar de resolverlos.

La Gran Área Metropolitana no es una figura académica; es el espacio donde vive, trabaja y se moviliza la mayoría de los costarricenses. Una persona puede vivir en un cantón, trabajar en otro y estudiar en un tercero. Su vida es metropolitana, pero las decisiones públicas siguen fragmentadas.

No podemos seguir gobernando un sistema urbano integrado con estructuras pensadas para un país del siglo pasado, la gobernanza metropolitana para Costa Rica no es un proyecto que podamos diferir más.

Cuando treinta y un gobiernos locales toman decisiones sin coordinación vinculante:

  • Se duplican esfuerzos.
  • Se contradicen planes reguladores.
  • Se generan cuellos de botella en movilidad.
  • Se pierde coherencia en seguridad y desarrollo urbano.

La experiencia internacional —desde Barcelona hasta Medellín— demuestra que las regiones que coordinan su gobernanza avanzan más rápido y reducen desigualdades.

Costa Rica no necesita copiar modelos, pero sí entender que la escala de los problemas exige una escala equivalente de decisión. La Región Central concentra la mayor parte del PIB, la inversión y el empleo formal.

Si no existe:

  • Planificación integrada de infraestructura.
  • Coordinación en transporte público.
  • Política de vivienda conectada con movilidad.
  • Estrategia territorial común de desarrollo económico.

Estamos limitando nuestro propio crecimiento. La gobernanza metropolitana no es un tema urbano; sino de desarrollo para todo el país.

Soy defensor de la autonomía municipal. Tengo claro que la gobernanza no es quitar autonomía, es sumar capacidades, es evitar el aislamiento. La gobernanza metropolitana no implica crear una superestructura centralizada; implica crear mecanismos vinculantes de coordinación, autoridades sectoriales compartidas, fondos metropolitanos de inversión, planificación territorial integrada y decisiones estratégicas conjuntas.

La clave es articular soberanías locales en función de un interés común superior. Debemos entender que este no es un debate técnico únicamente. Es una decisión política. Podemos seguir administrando los síntomas: presas, desorden urbano, desigualdad territorial.

Podemos asumir el desafío estructural, modernizar la arquitectura del Estado para que responda a la realidad del siglo XXI. Costa Rica necesita dar el paso hacia un pacto metropolitano: un acuerdo entre municipalidades, gobierno central, sector productivo y ciudadanía para gobernar la región donde realmente se juega nuestro futuro. Una reforma metropolitana requiere visión de Estado. Gobernar la metrópoli no es una ambición personal. Es una responsabilidad generacional.

Si queremos ciudades más competitivas, más ordenadas y más justas debemos empezar por reconocer que el problema no es solo de gestión; es de diseño institucional.

Desde la junta directiva de la Unión Nacional de Gobiernos Locales hemos tenido el norte de liderar la discusión de la gobernanza metropolitana, claros y conscientes que es tiempo que nuestro país se organice. Costa Rica ya es metropolitana. Ahora nos corresponde decidir si vamos a gobernarla como tal o vamos a seguir perdiendo tiempo valioso.

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