“Atado por cadenas invisibles.
Sombras oscuras se acercan a la ciudad.
Los gritos se elevan mientras el cielo se incendia.
Las palabras siempre son huecas.
Entre los escombros, manchados de sangre,
busqué mi sueño.
La respuesta siempre se encuentra entre las llamas”.
Show-Ya, 戒厳令の街 ~Cry For The Freedom~
Cito mi canción preferida de mi grupo favorito dado que en Costa Rica existen riesgos autoritarios, ya analizados, y de los que, tanto el apoyo del FA a Maduro como el tema de las radiofrecuencias del MICITT fueron pruebas. Está en manos de los costarricenses no llegar a las circunstancias extremas que otras naciones han vivido, como luchar contra una dictadura en las calles, situaciones las cuales, con maestría, son representadas artísticamente por la canción Cry for the freedom, de 1989. Combatamos la polarización y el autoritarismo también denunciando los falsos antídotos y las reducciones tan interesadas, por ejemplo, decir que los comicios nacionales del 2026 se limitan a un partido autoritario de derecha en competencia con dos o tres partidos. Del clima actual, quisiera referir un aspecto que obvian los polarizadores. Pues, similarmente a la “teoría de los dos demonios” que enunciara Ernesto Sábato respecto a Argentina, detectamos varios creadores de conflicto, los cuáles actúan desde diferentes trincheras. En consecuencia, hablamos aquí del resurgimiento del PAC. Porque salta a la palestra la cansina y constante militancia, sobre todo mediática, de la Coalición Agenda Ciudadana, nombre que tramposamente adoptó el PAC para tapar su multitud de escándalos. Este partido realiza un empleo y un apropiamiento sumamente cuestionables de conceptos básicos de la vida social y política, y ello tuvo, tiene y tendrá graves consecuencias.
“¿Los más preparados?” ¿El partido de la ciencia y el saber?
El slogan permanente del PAC ha sido “los más preparados”. No obstante, tras dos gobiernos y la actual campaña un enunciado así resultaría psicótico. Podemos recordar los dañinos e incontables “errores materiales” de sus jerarcas, quienes renunciaron y luego se les premió dándoles otros puestos de importancia (“puerta giratoria”). Y debemos cuestionar a Claudia Dobles, pues su única experiencia en función pública se desarrolló en un programa ecológico tangencial y nada más, valga decir, cuando fue primera dama (aunque ahora esconda al impopular ex presidente); tampoco ha generado ninguna ONG. Los desafíos del país son enormes y una persona así no tiene el currículum para solucionar mayor cosa, aunque tenga títulos el terreno de la presidencia demanda muchísimo más que eso. Allan García y Carlos Salinas también tenían títulos, pero saquearon a sus países.
Asimismo, durante sus dos administraciones, el país vio cómo ese partido de “gente tan preparada” carecía de partidarios suficientes, siéndoles necesario llamar a un “diálogo nacional”, en realidad una mampara cuyo fin era suplir las grandes carencias de personas aptas para asumir cientos de puestos del Poder Ejecutivo. Apeló a comunes y silvestres miembros del PLN y del PUSC (“genios” no eran), que presurosos pagaron el favor dejando de ser partidos de oposición y pasando a ser meros y serviles aliados. Apeló a la academia, que, muy agradecida, abandonó el control político, bastante combativo, que antes del 2014 ejercía; muchos de esos académicos fueron después investigados o cuestionados por prácticas corruptas o dada franca incapacidad (ej. no poder realizar un festival de artes). Y apeló a novatos, a los cuáles nombró en cargos altamente sensibles. De tal guisa y sin reparo, Carlos Alvarado Quesada le dio el Ministerio de Educación al entonces alcalde de Curridabat, una persona que, aunque con estudios, no sabía un bledo de dicha área ni tenía ninguna experiencia educativa, aunque claro, fue ayudista electoral del PAC y Carlos Alvarado quiso pagarle el favor político, ¿Hace esto una persona “preparada”?
Ahora presumen, pues según ellos, su programa de gobierno lo hicieron “160 expertos”. Quisiéramos saber todos los nombres, si de veras fueron 160, cómo les pagaron si el PAC está quebrado (¿prometieron piñatas de puestos?), las metodologías de trabajo, los datos, y si realmente esos expertos son del área que abordaron. Incluso valga citar un hecho ostensible, el cacareado programa de gobierno de la “Coalición Agenda Ciudadana” no contiene, a la fecha de hoy, a menos de un mes para las elecciones, estadísticas sobre el estado actual del país, ni tampoco cuantifica las metas, y como si fuera poco, no tiene referencias bibliográficas, ni menos aún apartado así titulado al final; ningún experto de ningún campo trabaja nunca así. Dicha situación dista muchísimo de otros partidos, pues los programas de Fernando Zamora Castellanos, José Aguilar Berrocal y Fabricio Alvarado Muñoz sí consultan estudios previos sobre realidad nacional, pero ni a ellos ni a otros los vemos auto halagándose y afirmando ser “los más preparados”.
Y al igual que antes, evidencia el PAC una gran pobreza al proponer soluciones. Así, pareciéndose al PLN, recurre a la promesa fácil, burda y populista, háblese de subir sueldos, dar subvenciones, o bien, formalizar a las vendedoras por catálogo. Lo último implica que ellas se inscriban en Hacienda y la CCSS y paguen impuestos, ¿Les alcanzaría el pequeño ingreso que reciben? Además, las empresas involucradas muy posiblemente rechazarían el plan; mero populismo PAC. No ven que propuestas así no calan, repugnan; servían en los ochenta, no ahora, ya la gente no come cuento. Más aún, esas políticas significan más tributos, o recortar gastos en otras áreas, tampoco lo dicen.
Asimismo, valga decir que la idea de las subvenciones la plantearon cuando fueron gobierno, siendo la respuesta al consultárseles sobre el rampante desempleo. Pero la idea de regalar plata no disminuye la pobreza ni los problemas económicos, representa más bien burdo asistencialismo, y cualquier estudiante de segundo año de trabajo social sabe la ineficacia de esas políticas.
Quizás debido a la miseria de sus propuestas el PAC roba las ideas de otros. Porque el plan del silencio positivo para los trámites de las y los emprendedores es de Natalia Díaz Quintana, no de Claudia Dobles; y la iniciativa de un centro tecnológico de mando en materia de seguridad pertenece a José Aguilar, el candidato de Avanza, no al PAC.
También puede retomarse el tema económico. A las claras y desde lo más básico, esta disciplina afirma que Costa Rica padece desempleo, que el desempleo acarrea grandes males sociales y por tanto debe generarse trabajos para la población. El PAC, sin embargo, sigue sin proponer medidas serias. En una larga entrevista a cargo de sus grandísimos amigos de La Nación, esto en Revista Dominical (Chaves, Fernando, 2 de noviembre del 2025, “Claudia Dobles: Costa Rica no se merece un continuismo que propone más espectáculo”), la candidata de la “Coalición Agenda Ciudadana” no nos dijo tan siquiera un proyecto económico debidamente estructurado, con metas, métodos y recursos, ni uno solo. A ella le dieron una vitrina comodísima, carente de crítica o desafíos, no obstante, fue incapaz de describir un solo proyecto serio y sólido. Después, a Diario Extra (Suárez Zúñiga, Daniel “Cuál es el proyecto estrella de los principales candidatos presidenciales”, 5 de enero del 2026), tampoco pudo explicarle un solo plan, ella se limitó a referir un supuesto “dialogo nacional” (según vimos, una vieja argucia PAC para tapar su ineptitud), que ni siquiera detalló.
El tema se comprueba observando los vídeos de Dobles en Facebook: abunda la pose, no las ideas. Si le preguntan a Natalia Díaz ella puede exponer planes económicos, lo mismo si le preguntan a Fernando Zamora u otros más, pero al PAC nunca le ha importado la producción ni el empleo, y nombrar empresarios en algunas candidaturas es solo un engaño (las dictaduras de Maduro y Ortega también incorporaron empresarios, sin que ello evitara el pésimo manejo económico).
¿El PAC un partido de la ética?
Este lema lo defendió desde el comienzo, mas sus dos gobiernos, cargados de escándalos, demostraron todo lo contrario. De dicha forma, podríamos volver a explicar casos y casos, háblese de la estafa al TSE, del Cementazo, del hueco fiscal, de las mascarillas, de contratos de la red vial nacional, de la UPAD, del Bono Proteger, entre otros. Supuestamente el país ya conoce de ello. Sin embargo, debe tenerse siempre presente, máxime porque los troles de la coalición CAC buscan hoy día borrar la historia (al mejor estilo de 1984, la novela de George Orwell), mientras los políticos, haciendo gala de infinito cinismo, minimizan o niegan los hechos.
Así, según ellos, el Cementazo no fue ilegal, aunque todo indica que representó un caso de tráfico de influencias. Según sus términos, la condena por estafa se dictó contra dos personas particulares, falso, fue al partido, por algo es el PAC, el partido en tanto tal, el que debe pagar la estafa (más de 500 millones). Otra mentira, que el hueco fiscal se dio en aras de poder pagar aguinaldos, cuando en verdad constituyó un dañino sub reporte del déficit en aras de perjudicar al próximo presidente (pues Solís creía que el rival del PAC ganaría las elecciones). ¿El escándalo de las mascarillas? Fue dar la concesión multimillonaria de muy sensible equipo médico a empresas que no eran siquiera del sector salud, peor aún, la gran mayoría ni llegó al país, pero el dinero sí se le pagó a la concesionaria (…). ¿El Bono Proteger? La adjudicación final de un apoyo económico a personas que no eran la población meta inicial y que de ninguna manera requerían la subvención, esto durante la pandemia. De tal guisa, la pandemia fue escenario de dos corruptelas graves, desdiciendo los hechos que el PAC hiciera un “manejo heroico” de esta crisis. Sobre la UPAD, así como respecto a otros dos mitos difundidos sobre el partido, tratará la segunda parte del presente artículo.